Oreja para Uceda y Castella

El de Beziers fue herido por su segundo.

Las Ventas, 2 de junio.

Vigésimo primer festejo de la Feria de San Isidro.

Lleno de “No hay billetes”,

Cinco toros de El Torero y uno, tercero, de José Vázquez.

Uceda Leal, silencio y oreja.

Morante de la Puebla,silencio y bronca.

Sebastián Castella, oreja y ovación.

 


Miguel Ángel Herráiz

Foto: Plaza 1

 

Toros de El Torero y de José Vázquez (3º) que dieron a los de a pie escasas oportunidades y si se cortaron orejas fue gracias a la entrega, conocimiento y derroche de valor que se vio por parte de los toreros. El mejor fue el cuarto, serio ejemplar que tuvo el fuelle suficiente para aguantar, sin blandear, toda la faena con el empuje y transmisión necesaria para que Uceda Leal desplegara un toreo clásico e inmarcesible que le sirvió para cortar una oreja. Morante de la Puebla no tuvo suerte en su lote, no se dio coba y autorizó el exceso de castigo que recibió su segundo y quedó inservible para la muleta. En su desagradable y deslucido primero instrumentalizó tres verónicas para recordar durante tiempo. Sebastián Castella practicó en su primero un toreo de ligazón, arriesgando por la fuerza del viento durante la lidia, y en el que cerró plaza estuvo valiente, se puso en el sitio, cortó una oreja y recibió una cornada grave en el tercio inferior del muslo izquierdo con dos trayectorias de 20 y 15 centímetros.

Uceda leal sólo pudo bregar con el capote. Inició semigenuflexo con la muleta por abajo y en dos ocasiones blandeó el toro. Toreó con transmisión y calidad por ambos pitones, adelantando la mano, sin forzar y dosificando la fuerza del astado, midiendo para que no se agotara. Estuvo desacertado con el estoque. Saludó a su segundo con unas ajustadas verónicas. Con la izquierda ligó al natural y bajó la muleta cuando tuvo que dominar la embestida. Por el derecho el acople fue menor y retomó la izquierda para ligar dos series lentas con excelente remate de pecho que fueron aplaudidas por el público. El estoconazo fue el paso final para la obtención de oreja.

Morante tuvo un primero con genio, desagradable y deslucido que enganchó algunas de las verónicas de saludo pero se lució en el resto. Con la muleta apenas lo intentó y lo que vio no le gustó. Abrevió. En el otro el picador no midió el castigo y quebrantó la escasa fuerza que tenía. No quedó toro para la muleta.

Sebastián Castella inició con la pañosa semigenuflexo y a veces rodilla en tierra. Toreó con suavidad y dando recorrido por abajo. En pie lo hizo por ambos pitones, con el derecho tuvo menos desplazamiento y por el izquierdo tuvo mayor profundidad y remató atrás. Con su buen hacer consiguió ligar una serie de seis muletazos por el derecho con remate de pecho en el que aguantó y tragó la descompuesta embestida provocando aplausos. La estocada fue de efecto rápido y se le concedió la oreja. En el que cerró plaza saludó por delantales. Llevó la cara alta en el inicio con la muleta, consiguió que humillara pero le enganchó volteándolo con violencia y pasándoselo de pitón a pitón infiriéndole una cornada. Siguió con valentía y sufrió un achuchón. Cobró una estocada de efecto rápido. Cuando se retiró a la enfermería el público aplaudió hasta que desapareció del ruedo.

 

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