El novillero catalán hizo lo más destacado de la noche y se clasifica para la final de “Cénate Las Ventas”.
Madrid, 16 de julio.
Plaza de Las Ventas.
Cuarta del certámen ‘Cénate Las Ventas’.
Un cuarto de entrada.
Novillos de Sagrario Moreno..
Luis Pasero, silencio y ovación.
López Peregrino, nuevo en esta plaza, silencio y silencio.
Mario Vilau, silencio y oreja.
Miguel Ángel Herráiz
Foto: Plaza 1
Cuarto festejo del certamen Cénate Las Ventas con novillos de Sagrario Moreno, desiguales en presencia y juego, manejables con fuerza diversa. El mejor fue el sexto al que hizo frente Mario Vilau quien mostró asentamiento, valor y solvencia, cortando la única oreja luciéndose al iniciar de rodillas con la muleta, mostrándolo despacio, tragando, alargando la embestida y cobrando una gran estocada. Luis Pasero mostró calidad en muletazos por el izquierdo con uno de fuerza medida, destacando al templar por el derecho a otro que metió bien la cara. López Peregrino hizo su presentación conectando con el público en su primero, e intentándolo con otro, de áspera condición, que no dio facilidades. El próximo jueves, 23 de julio, se celebrará la final del certamen Cénate Las Ventas con novillos de Guaraira para El Mene, Nacho Torrejón y Mario Vilau.
Luis Pasero apenas pudo estirarse con el capote al recibir por verónicas a su primero, de fuerza medida y escaso desplazamiento. En varas fue cuidado blandeando a la salida de ambas. Con la muleta lo intentó por el derecho en series discontinuas, por la condición del astado, sin terminar de acoplarse. Por el izquierdo la nobleza en la embestida permitió cuajar muletazos de buena factura sin obligar, para que durara por su escaso fuelle. El segundo se quedaba debajo en el recibo capotero. Cumplió en varas. Esperó en banderillas. Al segundo muletazo por el derecho desarmó en la primera serie. Las posteriores por el mismo pitón tuvieron temple y ligazón aunque volvió a desarmar. No decayó el ánimo del torero robándole muletazos de a uno por el izquierdo, con el reconocimiento del público.
López Peregrino hizo su presentación con un primero que no se entregó al recibirle de capote. En varas empujó en la primera y cumplió en la otra. Con la muleta lo llevó con decisión de tablas al tercio. Lo intentó por el izquierdo sin terminar de rematar los muletazos. Cambió los terrenos, le perdió pasos por el derecho, bajó la mano y salieron con más calidad y menor ligazón, al no dejársela puesta al final del muletazo. Recibió por verónicas a su segundo bregando después hasta los medios. Manseó en varas prolongándose el tercio al no querer acudir al caballo. En la muleta tuvo genio, poca transmisión y escasa raza, tragándose los dos de inicio de la primera serie por el derecho, desbordando peligrosamente en el tercer muletazo. Incierto e irregular se mostró por el izquierdo sacándolos de a tres y de a uno, con peligro constante para el torero.
Mario Vilau intentó recibir a portagayola a su primero que no atendió los toques del torero. En varas cumplió. Apretó en banderillas. Brindó al público. Inició en los medios de rodillas con la muleta dando cinco ceñidos, el de pecho, abrochando en pie con otro profundo y cercano pase de pecho. El novillo fue a menos, empezó a defenderse, pudiendo darse solo de a uno por el izquierdo. A portagayola fue a recibir a su segundo. Cumplió en varas. De hinojos con la izquierda inició en los medios tragando y ligando. Por el derecho alargó la embestida aguantando impertérrito cuando se quedó corto y buscó por abajo. En la corta distancia también le pudo. Las ceñidas bernadinas finales fueron de entrega total. Solvente faena, rematada con gran estocada, premiada con una valiosa oreja






