El cantautor Luis Eduardo Aute, quien falleció el pasado sábado a los 76 años en un hospital madrileño, estaba retirado de los escenarios desde que sufrió un grave infarto en 2016. Aute era cantautor, director de cine, actor, escultor, escritor, pintor y poeta. Todo un personaje renacentista, polifacético y un referente de la canción de autor española. Y también un gran aficionado a los toros, a losd que siempre defendió. Enrique Amat Nacido en Manila el 13 de septiembre de 1943, desarrolló su carrera en múltiples ámbitos, donde demostró un talento polifacético. Compositor, cantante, pintor y también gran aficionado a los toros, es autor de temas como Al alba, Rosas en el mar, Las cuatro y diez o Más cine por favor, Una de dos, Slowly o Alevosía, por no hacer muy larga la lista de sus composiciones famosas de los 19 discos de estudio que realizó. Luis Eduardo Aute era además un gran aficionado a los toros. Al igual que su colega Joaquín Sabina, cultivó la amistad con diversos matadores de toros, entre ellos Antonio Chenel Antoñete, a quien cita en una canción diciendo que va a Segovia a verle torear un festival benéfico. Según manifestaba el cantante, su padre empezó a llevarle a los toros cuando residían en Manila (Filipinas). Y luego, ya de devuelta a España, frecuentó las plazas de Madrid y Barcelona. Como era muy aficionado a la pintura, se fijó mucho en los dibujos taurinos que firmaba Martínez de León. Y también se inspiró mucho para aficionarse …
Mientras esperamos el fin del Estado de Alarma, los días van pasando en contra de la bonanza económica general. El sector taurino será uno de los que peor parados salgan de esta crisis. Más allá de las pérdidas que suman los empresarios y cuadras de picar, y de la falta de ingresos de matadores y subalternos, hay que lamentar la ruina que sufren los ganaderos y la rabia e impotencia que produce ver cómo muchos toros son enviados directamente desde la libertad de las dehesas a fríos mataderos.
Encaramos ya el segundo ciclo de confinamiento obligatorio debido a la emergencia sanitaria, una situación atípica y extraordinaria, nueva para la inmensa mayoría de la población mundial, que aguarda, entre asustada y asombrada, a que todo esto se resuelva cuanto antes y se vuelva a la normalidad.
En momentos delicados siempre parece haber gente sin escrúpulos que carece de algunos sentimientos humanitarios elementales. Anteponen su objetivo político al dolor general y no sienten rubor en publicar proclamas partidistas sin tener en cuenta los daños anímicos colaterales que pueden provocar. Que les pregunten ahora a quienes dependen de un respirador cedido para seguir viviendo, si les importa quién lo ha facilitado.
Nadie lo esperaba. Al menos tal y como ha ocurrido y cómo se han desarrollado los hechos. Pero lo bien cierto es que la vida en España, en prácticamente todo el mundo, está en estado de alarma y con la mayoría de la población sin poder salir de casa.
Las consecuencias económicas del coronavirus la sufre de forma muy atroz el campo bravo. La viabilidad de las ganaderías depende de que se lidie un 10% de sus animales. Se estima que si la campaña no empieza en junio sobrarán un millar de ejemplares en las dehesas. Ante tal panorama corre serio riesgo la pervivencia de muchos hierros y también la de encastes menores.






