Los estatutos de RTVE recogen su obligación de emitir programas diversificados de todo tipo de géneros. Hace unos años el ente público se comprometió a retransmitir, al menos, dos corridas de toros por año, pero ni se ha cumplido la palabra ni nadie ha reclamado. Parece que con el mantenimiento semanal de Tendido Cero en la parrilla, la tele se justifica y el sector taurino se conforma.

Son estos días de aparente tranquilidad, llenos de deseos de amistad y felicidad para todos, amigos, familiares, conocidos y hasta para el que pasa por allí. Es lo que tiene la Navidad. Aparte de la lotería, las innumerables cenas y comidas fuera de casa, la publicidad con elfos, renos, papás noeles y demás parafernalia que cada vez más nos alejan del verdadero espíritu de estas fiestas, se sea o no creyente...

La intención es ser positivo, arrinconar malas intenciones y peores augurios para la tauromaquia y felicitar las fiestas navideñas con el mayor optimismo posible. Pero la realidad me devuelve a la cruda realidad, esa en la que los ataques contra los toros se suceden y la falta de unión y de acción del entramado taurino continúa imperando y dibujando un horizonte desalentador.

Un año más, los responsables de la plaza de toros de Sevilla, santo y seña de la tauromaquia, uno de los escenarios más emblemáticos para el mundo de los toros y referencia obligada para aficionados, curiosos y hasta legos en materia taurina, han sorprendido a propios y extraños con el cartel que anuncia y sirve de imagen a la temporada próxima en La Maestranza.

Se puede mentir directamente y también se puede omitir parte de la verdad, pero en ambos casos existe una incuestionable voluntad de engañar y manipular al oyente. En cuestiones taurinas hay quien miente de forma abierta, sin escrúpulos ni remordimientos, y hay quienes intentan desviar la atención para dejar de contar las particulares bondades de los toros.

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