Madrid, con su férrea exigencia, a menudo aparentemente desmesurada, equilibra la excesiva generosidad de otros cosos para que la verdad acabe imperando. No sería bueno que otras plazas intentasen emular su dureza, pero también sería nefasto que Las Ventas perdiese su rigor.
Un grupo antitaurino ya ha dejado ver sus intenciones y ha estado enredando -y dejando ver sus carencias y vergüenzas- en Alicante para intentar que se retire la imagen de Miguel Hernández del cartel anunciador de la feria de Hogueras.
Un político ignorante se convierte en un osado potencial, y eso hace peligrar los derechos por los que lucharon nuestros antecesores. Hay una nueva tendencia política que idolatra a intelectuales y artistas del pasado muy significados con su misma ideología al tiempo que intenta esconder la afición que sentían por los toros, es más, pretenden censurar cualquier manifestación que tenga que ver con ello. ¿Desconocimiento, dictadura?
Aunque hay muchas dudas sobre quién fue el primero en pronunciar esta famosa frase, lo que sí se sabe es que fue Benjamin Franklin quien la hizo popular, o, al menos, su equivalente en el mundo anglosajón: "Time is money". La frase alude a la importancia que debemos ponerle a la buena utilización de nuestro tiempo. No es nada nuevo. Ya la Biblia nos manda utilizar bien cada minuto de nuestras vidas.
Del mismo modo que ciertos políticos pretenden dictar normas sobre los ciudadanos, las más rocambolescas dirigidas a lo que no les gusta o no entienden, el pueblo debería imponer que aquellos que les representan cumpliesen unos mínimos requisitos, sería lo legítimo. La izquierda de Baleares acaba de proponer una serie de requerimientos para regular las corridas de toros de imposible cumplimiento; es su manera de paralizar la tauromaquia. Si los auténticos socialistas levantaran la cabeza… o si los verdaderos que aún quedan tuvieran más valor…
Que los tiempos cambian es algo sabido y admitido. Y que con ellos también lo hacen los gustos y las modas, también.






