En las últimas elecciones el pueblo español le ha incrementado el crédito al PSOE mientras se lo mutila a los antitaurinos. Unidas Podemos y Compromís han retrocedido muy significativamente en votos, y PACMA sigue sin respaldo. Así que es la hora de los socialistas de verdad. Fuera los cobardes que se excusaban en las presiones de otros partidos de quienes necesitaban sustentos. Es la hora de dar tanta libertad a unos para asistir a los toros como a otros el derecho de abominar de ellos. Es la hora de desterrar imposiciones y dictaduras. Es la hora de los demócratas.
No sé si es por el tremendo auge de las llamadas redes sociales, por el éxito de los programas de la tele en los que se hace protagonista a cualquier mindundi sin preparación, oficio ni beneficio y al que se tiene en pantalla un montón de horas al día, por el afán de figurar o por qué, pero la gente ahora es capaz de hacer cualquier cosa -y el ridículo es lo que más se lleva- con tal de salir en los papeles y de estar, como decía aquella, en el candelabro.
Urge planificar una estrategia que haga que los espectáculos menores sean viables económicamente, que de vida a los cosos de poca relevancia y que fortalezca el escalafón de novilleros, esos que mañana deberían seguir llenando los tendidos.
Por si había alguna duda de la importancia y trascendencia que los toros tienen, sobre todo en España, el interés que los partidos políticos están mostrado en estas vísperas electorales es una prueba más.
Imagino que el empeño que algunos políticos muestran en contra de la tauromaquia sólo obedece a la suposición de que así captarán mayor número de votos. Pero que analicen que muchos de ellos podrían ser juzgados y condenados, como ya está ocurriendo; que piensen que el efecto boomerang puede volverse en contra; que pueden perder más que ganar, y que en democracia sólo vale el respeto a las libertades. Los toros son libertad del pueblo.
La inminencia de las próximas elecciones está provocando que los distintos partidos políticos que concurren a las mismas se den cuenta de la importancia que la cosa taurina tiene y lo mucho que interesa a la gente, pese a que ellos no se hayan querido dar por enterados.






