Morante ante el último asalto – Artículo de Carlos Bueno

Morante de la Puebla afronta el tramo decisivo de una temporada tan intensa como exigente. 36 paseíllos hasta el momento, percances, enfermedades y un desgaste que va mucho más allá de lo físico jalonan un año en el que cada tarde se le reclama algo extraordinario. Con más de 50 corridas en el horizonte, la gran incógnita es cuánto puede resistir un torero al que su propia genialidad ha condenado a no poder conformarse nunca con lo suficiente.

 

 

Morante de la Puebla está resistiendo una temporada que, a priori, parecía difícil de imaginar. El cigarrero suma ya 36 paseíllos, muchos de ellos saldados con sobresaliente éxito artístico y acompañados por un extraordinario respaldo en taquilla. Un poder de convocatoria que permanece intacto y que convierte cada aparición en un acontecimiento.

 

Pero el camino no está siendo sencillo. Cogidas, enfermedades y alguna baja han dejado al sevillano fuera de determinados carteles. Y detrás de los percances físicos existe otro desgaste, menos visible pero real, el mental. Cada vez que se anuncia asume un compromiso artístico extraordinario, una colocación arriesgada, una exigencia que, mantenida durante meses, puede pasar factura a cualquiera y en especial a un matador que no siempre es capaz de mantener al cien por cien su concentración y estado de ánimo.

 

La previsión es que supere ampliamente las 50 corridas este año. En circunstancias normales, una cifra así podría entenderse como la consecuencia lógica de su tirón y de un momento profesional excepcional. Pero, tratándose del genio, la pregunta resulta inevitable: ¿es razonable una campaña tan cargada?

 

Ahora llegan plazas como Albacete, Murcia, Salamanca, Sevilla, Valencia, Madrid o Zaragoza. Escenarios donde no basta con comparecer. Allí se espera al artista, al valiente, al diestro capaz de convertir una tarde en algo diferente. Y esa responsabilidad pesa.

 

Porque él tiene una dificultad añadida que quizá no padecen otros toreros: cada vez que aparece en un cartel, los aficionados esperan algo extraordinario. No basta con una faena correcta, ni siquiera con una actuación notable. Se le exige la genialidad, el detalle inesperado, la inspiración que justifique haber acudido a la plaza. Su propia leyenda ha elevado el listón hasta una altura difícil de sostener tarde tras tarde.

 

Esa expectativa permanente también desgasta. El público quiere volver a ver al creador irrepetible de una tarde determinada, sin asumir que la genialidad no puede fabricarse ni repetirse por encargo. Y cada paseíllo la exigencia permanece en lo más alto.

 

Ha sufrido percances en Sevilla, Málaga y Mallorca. Su cuerpo acusa los golpes y también el agotamiento psicológico de quien lleva meses viviendo al límite y debe responder, además, a unas expectativas extraordinarias. Por eso la gran incógnita es si aguantará el último tramo.

 

Quedan Albacete, Murcia, Salamanca, Sevilla, Valencia, Madrid y otras citas de enorme repercusión. Plazas donde cada tarde volverán a pedirle que sea diferente, que vuelva a sorprender, que vuelva a rozar el territorio de la genialidad.

 

Si arrojara la toalla antes del último asalto no sería bueno para él, ni para los aficionados, ni para los empresarios, ni para las taquillas. Tampoco para la Tauromaquia, que necesita figuras capaces de trascender el resultado de una tarde.

 

Sin duda está aguantando más de lo que muchos imaginaban. Y quizá ahora el verdadero desafío no sea únicamente soportar la dureza de una temporada de más de 50 corridas, sino convivir con la enorme responsabilidad de seguir siendo Morante cada vez que se abre una puerta de cuadrillas.

Nació en Algemesí (Valencia) en 1968.

Director y presentador de programa taurino “El Corro” de Berca TV, Televisión de Algemesí, desde 1996.

Director y presentador del programa taurino “Patio de Cuadrillas” desde su creación en 2002, pasando por LP Radio, Punto Radio, Gestiona Radio e Intereconomía Radio.

Articulista de la revista “Avance Taurino” desde 1998.

Redactor del semanario taurino “Aplausos” desde junio de 2004 hasta agosto de 2005 y director del periódico “La Veu d’Algemesí”.

Ha escrito los libros «Luis Francisco Esplá, toreador», «Plaza de toros de Algemesí» y «Sueños de gloria».