Por su parte, la rejoneadora francesa Lea Vicens volvió a causar una gratísima impresión. Lució una impecable cuadra de caballos y una excelente monta. Frente a su primero brilló por su templanza y en la manera de andar en la cara del toro, aunque clavando no termin´ço de haber reunión y mató de un bajonazo. Y tuvo mucho mérito su faena el sexto. Un ejemplar manso que busco las tablas y ya se acobardó de salida. Pero eso no fue óbice para que, con solvencia, técnica y profesionalidad, Lea fuera capaz de buscarle las vueltas, tratando siempre de sacarle de la querencia y pisando terrenos de compromiso, cuando hizo falta. Clavó muy reunido y arriba, y a pesar de que mato con contundencia de un rejón contrario, su premio quedó reducido a una ovación.
Domingo, 19 de marzo de 2017. Plaza de toros de Valencia. Penúltima de feria. Casi lleno en mañana espléndida. Toros de Fermín Bórquez, bien presentados y sobrados de romano y cuajo. En cuanto a su comportamiento, nobles y colaboradores, aunque muy desfondados. Destacaron tercero y cuarto. Diego Ventura, saludos y saludos. Manuel Manzanares, silencio otras petición y saludos. Lea Vicens, oreja y saludos. Presidió Jesús Merenciano. Pesos de los toros por orden de lidia: 534,533,530,532, 531 y 536 kilos.
Con un tiempo espléndido y un gran ambiente en los tendidos, que casi se llenaron, se celebró el tradicional festejo de rejones matinal del día de San José. Y en una contrabarrera de la plaza la joven aficionada Edurne Azcona, quien se lo pasó en grande en su debut en un festejo taurino y quien asegura que volverá a una plaza de toros. Buena señal.
Se lidió un encierro de Fermín Bohorquez. Los murubes del ganadero jerezano exhibieron su consabido lustre y romana, si bien su juego no paso de la discreción. Todos tuvieron un gran fondo de nobleza, intentaron perseguir a las cabalgaduras de salida, pero no aguantaron en general sus lídias y terminaron por venirse pronto abajo. Entre el calor, y lo estresante que acaba siendo el desarrollo de la lidia de un astado de rejones, acabaron muy desfondados.
Diego Ventura levantó al público de los asientos cabalgando a dos pistas y llevando al toro muy encelado en el caballo. Sobresalió en los recortes por los adentros muy pegado a tablas, por su vibración y espectacularidad en la monta y en sus quiebros y piruetas. Eso sí, clavando anduvo un poquito más errático, y en la ejecución de sus pares de banderillas faltó reunión. Tuvo la mala suerte de que a mitad de faena su primero, cuando los tendidos eran un clamor, este se partiese una mano. Al final saludó sendas ovaciones desde el tercio que fieron escaso premio a dos importantes actuaciones.
Manuel Manzanares anduvo voluntarioso y entonado frente a su primero, con el que anduvo con cierto desajuste aunque mató de un sensacional rejonazo. Y se le vio mucho más centrado y entonado frente a su segundo,con el que pródigo quiebros y piruetas, clavó con reunión y al que despenó de un rejonazo trasero y un descabello pie a tierra.









