Lo que tiene Madrid

Ovaciones para la terna ante una exigente novillada de Saltillo.

Madrid. Miguel Ángel Herráiz

 

Las Ventas, 25 de agosto de 2019. Casi un cuarto de entrada

Novillos de Saltillo

Alberto Pozo, ovación y silencio

Alejandro Conquero, ovación y silencio

Francisco Montero (Presentación), ovación y palmas

 

Alberto Pozo tuvo un primero con buenas hechuras y justo de altura con el que estuvo voluntarioso. Se quedaba algo corto en el capote aunque metía bien la cara. Derribó en la primera vara y esperaba en banderillas. En la muleta fue noble y tuvo un buen pitón derecho que aprovechó Alberto toreando a media altura. En la segunda serie le dio distancia intentando acoplarse pero el novillo tardeaba y no fue posible ligárselos. Por el izquierdo achuchaba y a punto estuvo de ser cogido. Volvió al derecho y consiguió dos buenos pases de pecho en sendas series. Mató de media estocada. Ovación. Su segundo fue el peor de la tarde. Se paró y no quiso entrar en la muleta, miraba repetidamente al torero sin dar opción alguna. Mató de pinchazo, estocada corta tendida y atravesada y dos descabellos. Silencio. Ejerció durante toda la tarde como un buen director de lidia, pendiente en todos los tercios, cuidando los terrenos de ejecución de las suertes, haciendo un quite con el capote a un compañero en apuros, etc.

Alejandro Conquero tuvo un primero cuajado que se empleó en el caballo. Perdió fuerza pero Alejandro lo intentó por los dos pitones dando muletazos de calidad por el izquierdo, ligándolos por la codicia en la embestida durante un par de series con temple y composición de la figura. Mató de estocada, dos avisos y seis descabellos. Ovación. Su segundo era rematado, con poca cara, mirón, bronco, orientado, rápido y complicado. Consiguió bajarle la mano en una ocasión. Mató de pinchazo hondo, pinchazo, estocada y seis descabellos. Escuchó un aviso. Silencio.

Francisco Montero tuvo un primero de presentación en Las Ventas que intentó saltar al callejón. Estuvo muy entregado intentándolo por los dos pitones consiguiendo que por el izquierdo no le enganchara la muleta. Sufrió varias coladas y tragó con la muleta. Al entrar a matar quedó prendido por el chaleco afortunadamente sin consecuencias. Ovación. A su segundo le recibió a porta gayola con el capote de paseo, dándole otra larga cambiada cerca de tablas y buenas verónicas con el reconocimiento y aplausos del público. En varas se pasaron y el respetable se enfadó. El novillo embistió a media altura y aunque Francisco estuvo entregadísimo la labor del varilarguero le perjudicó. Mató de estocada honda. Escuchó palmas.