Lo que cuesta una oreja

Roca Rey cambió los tres avisos por el único trofeo de una tarde bastante desangelada.

 

Valencia, 16 de marzo
Sexta de feria. Lleno.

Toros de Victoriano del Río, desiguales, justos de presencia y fuerza y de poco juego. El quinto fue el de mejor son.

Sebastián Castella (de purísima y oro), ovación y silencio con aviso.
Roca Rey (de rosa y oro), silencio tras aviso y oreja con dos avisos.
Pablo Aguado (de azul noche y oro), ovación y silencio tras aviso.

De las cuadrillas destacaron Viotti, Luis Blázquez y José Chacón.

 

 


Paco Delgado

Fotos: Mateo

 

 

Hubo que esperar a que saliese el quinto para que la tarde se fuese arriba. Y a punto estuvo de vivirse un conflicto, ya que faltaron segundos para que, con la gente volcada con Roca Rey, sonase un tercer aviso que hubise echado todo por tierra. Afortunadamente el toro dobló justo a tiempo y el torero peruano se llevó la única oreja de la función, aunque de haber medido mejor su labor hubiera podido pasear otra mas.
Salió muy dispuesto con ese quinto, pasando de muleta rodilla en tierra y aprovechando las primeras arrancadas para buscar lucimiento aunque no terminó de haber acople sino en contadas ocasiones. Dio fiesta a la gente hasta sufrir un desarme que le picó en su amor propio para intentar macizar un quehacer entregado pero con altibajos y también de muy largo metraje, escuchando ya un aviso mientras ejecutaba uno de los circulares finales. Fue, desde luego, lo más destacable de casi tres horas de espectáculo bastante gris y desangelado, en buena parte por el poco juego ddo por el ganado de Victoriano del Río.
Muy protestado el segundo por su poca presencia, aunque no por ello se le ahorró castigo en varas, lo que acusó en su lidia posterior, muy apagado ya y sin apenas capacidad de respuesta. Tampoco su matador anduvo fino, muy opaco y muleteando a granel en una faena deslavazada, sin argumento ni guion. Tampoco atinó con el estoque.

Castella, que brindó su primer toro a Enrique Ponce, comenzó su trasteo imitando al valenciano, doblándose por bajo y metiéndose en un toro que salió desentendido y sin querer saber nada del torero y su capote, buscando pronto las tablas y yendo a husmear cualquier cosa antes que embestir. Tampoco fue de su agrado el trato recibido en el peto, soltándose la puya y huyendo. Pero la emoción que no hubo en ese primer tercio llegó, o así, en los quites. Roca Rey se hizo ovacionar con sus tafalleras y revoleras y Castella replicó con tres chicuelinas y una revolera perdiendo la capa. Pero la gente aplaudió mucho. Tras aquel esperanzador inicio de faena Castella se empeñó en el pitón izquierdo, por el que a su oponente le costaba mucho más desplazarse, yendo todo a menos.
El cuarto romaneó espectacularmente y empujó en el jaco que montó Manuel José Bernal. Tuvo más voluntad acometedora pero tras un vibrante inicio de faena con estatuarios de planta firme el toro se lo pensó mucho antes de embestir, no dejando que el esfuerzo de Castella tuviese unidad ni continuidad. Labor larguísima que se acabó difuminando.

El tercero, que sólo tuvo cara, derribó al caballo y tuvo que ser un monosabio quien le colease para sacarle de su presa sin que nadie de los de luces echase un capote. Trató de lucir Pablo Aguado en el quite pero sin lograrlo, tirando luego de paciencia para sacar un trasteo de series aisladas, templadas pero cortas ante la poca energía de un animal noble pero sin apenas gas.
El sexto estuvo cogido con alfileres, manseando en los primeros tercios. Aun sin clase y calamocheando tomó con ganas el engaño, sacando Aguado unas primeras tandas con la derecha de buen trazo. Al natural le costó mucho más al toro, volviendo al pitón derecho pero sin que, a pesar del esfuerzo y las ganas que puso, su quehacer lograse coger altura.

Aunque nacido en Madrid y criado en Albacete, ha pasado ya más de media vida en Valencia, donde está afincado desde 1977. Socio fundador, en 1988, de la agencia de publicidad Avance D.P.S.L., sigue ejerciendo en ella como director de publicaciones y llevando el tema taurino en la misma.
Es responsable del área taurina de RNE en la Comunidad Valenciana y corresponsal del diario La Razón. Creador y director desde 1993 de Avance Taurino.

Es autor de más de setenta libros de temática taurina, entre ellos los resúmenes de las temporadas en la Comunidad Valenciana, desde 1994 hasta la actualidad; además ha escrito Historia de la tauromaquia en la Comunidad Valenciana, Una década en el ruedo, Tal día como hoy, El color en el toreo, De seda y oro, Historias de San Isidro, Historia de la plaza de toros de Alicante, Con la pata p’alante, Historia de la feria de fallas, Los toros son cultura ¡Claro que sí!, Caricatoros, Los toros en el siglo XXI, Camiserito… y las biografías de Vicente Barrera Cambra, Vicente Barrera Simó, Julián García, Maribel Atiénzar, Ivarito, Enrique Ponce o el toro Ratón…

Ha dado conferencias por toda España y comisariado y organizado exposiciones para Ayuntamientos, Diputaciones y numerosas entidades de nuestro país.