Llegar a tiempo (a Castellón)

Llegar en forma y con tiempo a los sitios tiene sus ventajas. Y, a veces, hasta placeres para el alma; cuando no, placeres para el estómago. Llegar con una hora, por lo menos, de anticipación a Castellón es, por ejemplo, empaparte de la fiesta callejera. Sufrir, también, algún petardo espontáneo, de esos que te hielan el corazón en un instante y que te corra un escalofrío por todo el cuerpo. Gajes de las fiestas valencianas. Así es, claro. No da el caso cuando coges el tren de las 15:20 horas, que llega a la nueva estación sobre las 16:45 horas. A tan solo 15 minutos del comienzo de la corrida. Ayer, por ejemplo, fue una odisea subir al tendido a esas horas. Las prisas de última hora no son buenas. Nunca. En ningún sitio.

Pero a lo que iba. Llegarse con una hora de anticipación a los aledaños de la plaza, en pleno paseo Ribalta, es gozar del entremés de un espectáculo sin par y, gozar, así mismo, del ambiente callejero. Frente a la plaza, en el mismo Paseo Ribalta, o Parque Ribalta, tanto  monta, es costumbre de años montar tenderetes de venta de artículos taurinos. De todo tipo. A todos precios. Desde camisetas, reivindicando els bous al carrer, por ejemplo, hasta muñecos playmóbil vestidos de toreros, camiones en miniatura para llevar toritos de plástico, placitas de toros de madera…cuernos, muletas, capotes…y elementos accesorios de vestir con motivos taurinos, como pulseras, anillos, bolsos…escarapelas, divisas, carteles de toros…La oferta es muy amplia y las tiendas ambulantes siempre están llenas de gentes, algunas con intención de comprar y otras que se acercan por pura curiosidad. Todo, digo, en el Paseo Ribalta, frente mismito a la puerta grande de la plaza castellonense.

Hay otros tenderetes, donde se vende toda clase de chucherías, para niños y mayores. Todo, repito, en el Parque Ribalta. Y ambiente, mucho ambiente.

El problema, cuando te llegas en tren, es cruzar la esplanada que hay frente al Corte Inglés, a dos pasos y medio de la plaza, donde antiguamente estaba ubicada la estación de Renfe. En esa esplanada el ruido es ensordecedor. Insoportable. Hay una o dos, o tres, carpas, o una gigantesca, no sé, en cuyo entorno se reúnen las gentes en su mayoría jóvenes para beber, reir, chillar y, en algunos casos, hasta canturrear. Los decibelios de la música se disparan de tal forma que hasta en la misma entrada de la plaza de toros se escuchan. Cruzar esa tierra de tantos, digo, es casi una odisea. Pero al final cruzas. Y llegas. Faltaría más.

Pero cuando llegas con tiempo por delante, y tras un paseo por los tenderetes del Paseo Ribalta, entras en la plaza con suficiente antelación como para ver a los operarios del coso regar con una manguera kilométrica, que sale de la misma puerta de cuadrillas y llega hasta el mismo platillo del ruedo. Escena ochocientesca. Varios operarios cargando y manteniendo sobre sus hombros aquella serpiente acuática, mientras el que la encabeza dirige el agua palmo a palmo por la arena del coso. Luego, una vez regado el ruedo, llegan otros dos operarios. Carretilla en ristre, dibujan con cal las circunferencias concéntricas del ruedo. Ni a compás les salen mejor. Uno es el que conduce el cachibache y el otro, con una varita que parece mágica, remueve la cal en su propia ubicación. Ver y creer.

Hoy llega la última. Y el ¡Magdalena Vitol!, que pondrá fin a la Fiesta. Las gaiatas apagarán sus luces. Los tenderetes del Paseo Ribalta, plegaran sus toldos. Y el cercanías Valencia-Castellón, y vuelta, volverá a ser un convoy con más asientos vacios que llenos.

Salut!!!

Nació en Valencia en 1950.
De 1993, sigue en la actualidad en formato digital. Diario “El País”.

De 2002, sigue en la actualidad. Corresponsal taurino en la Comunitat Valenciana.

Ha escrito los libros “Memoria de Luces”, trilogía, historia de la plaza de toros de Valencia (1857 a 2000). “Antología poética de Rafael Duyos”, semblanza biográfica, (Diputación de Valencia, 2009); Colección “Mestres/Maestros” (Diputación de Valencias), seis volúmenes sobre las figuras del toreo valenciano, junto a Pepe Luis Benlloch. “El espacio y sus personajes” (Diputación de Valencia, 1997), multidisciplinar; “150 años de la plaza de toros de Valencia” (Diputación de Valencia, 2009), multidisciplinar; “Manuel Granero, una leyenda” (Diputación de Valencia, catálogo 2022, con motivo de la exposición del mismo título de la que fue comisario. “Historia de la Feria taurina de Fallas” (Diputación de Valencia / Avance Taurino, catálogo, 2014), exposición comisariada junto a Paco Delgado; “25 años de Avance Taurino” (Avance de Publicidad). “La huella escrita”, 40 años de periodismo taurino (Avance de Publicidad).

Artículos y colaboraciones en distintas publicaciones de ámbito público y privado, libros de fiestas (Libro Oficial de la Semana Santa Marinera de Valencia), etc.

Charlas, coloquios, conferencias, mesas redondas, en distintos puntos de la geografía española.

Presentador de eventos: conciertos de música y otros. Autor de diversos prólogos de libros de temática variada.

Miembro asociado de la Unió de Periodistes Valencians, con el número 123.