Litri y su litrazo. Y su sombra, y su dinastía, y su valor, y su revolución. Miguel Báez Espuny, Litri IV, de larga dinastía y biografía singular, y que dejó un 5º Litri, su hijo, Miguel Báez Spínola.
Ricardo Díaz-Mnaresa
Miguel Báez “Litri” gran figura. Por su valor, por su entrega, por su pundonor, por convertirse en popular nada más pisar su primer ruedo, por ser gran figura de la novillería con Julio Aparicio y después siempre figura. Y por su litrazo. Litrazo eterno, que perdurará quizá siglos
Como anticipo, se recuerda como si fuera ayer y ha muerto a los 91 años.
Único e irrepetible. Inventó el litrazo. Lo hizo todos los días. Se la jugó en cada uno de esos momentos. Y a partir de ahí, ya podía hacer, con el público loco, lo que quisiera. Jugándosela. En tremendista. En desplantes increíbles, como el de sentarse delante de la cara del toro.
Ahora se preguntan, si el litrazo lo hizo alguien después. Ni su hijo, según me comentó en un día de playa en el agosto de Puntaumbría. Se llevó el secreto que era nada más, y menos, que un descomunal valor : esperar al animal en la otra punta de la plaza, verlo venir a toda velocidad en un tiempo en que los toros se movían más, esperar el tren a cuerpo limpio y, cuando llegaba a sus pies, sacar la muleta, escondida en la espalda, y darle salida. El acabóse.
Mejoró la dinastía. Revolucionó las novilladas. Fue quizá el más popular desde Manolete hasta la llegada de El Cordobés, Manuel Benítez.
No podía o no quería soportar tanta presión, y por eso fue torero de estoy y no estoy, torero carrusel, que desaparecía y aparecía con retiradas frecuentes, pero siempre, siempre, dando la cara y siendo el Litri entero y verdadero desde el nuevo primer día. Un caso.
De ahí que fomentara, el que más, mi afición de niño, como también, pero en otra dimensión, Pedro Martínez “Pedrés” porque viví en Albacete sus años más intensos.
El Litri siempre dejaba huella.
Por ejemplo, era una frase del pueblo. Este es un niño Litri, para referirse, quizá, no sé, al pijo de ahora. Pero una moda, sin argumento, pensando en el Litri persona.
Por ejemplo, en un marista, ya de edad, que lo tuvo de alumno en Huelva y después fue profesor mío en Cartagena. Siempre encabezábamos los escritos con una frase religiosa, pero el marista nos ponía en la pizarra para que la copiáramos : un torero, el Litri. Y por ahí empecé a interesarme y seguirlo.
Por ejemplo, haciendo paellas inolvidables para muchos.
Personaje, por tanto, entrañable y ejemplar, admirable, dentro y fuera de la plaza.
Que la gloria de Dios lo acoja como acogieron y recordarán aquí en la tierra eternamente su litrazo. Litrazo eterno.









