Pues sí: ha alcanzado este techo, lo que es un logro increíble y un dato pese a las enormes diferencias que aún existen. Resulta que el abono de la feria de OTOÑO ha alcanzado un cénit impensable y ha puesto el NHB. Casi un sueño.
El parecido, tan diferente con el BERNABEU, es que el estadio del REAL MADRID puso el NHB desde hace muchos años, pero muchos. Y hay cola de espera. Le pedí a un amigo, con influencia en el club, un carnet de socio para otro amigo, el artista al que mejor he visto y oído tocar el tambor, que se va de Cartagena a Madrid en su coche para ver al equipo de sus amores y nunca tiene en cuenta la televisión. Pues bien, fue en el 2016 o antes. Y no hay manera. Me llama desde entonces, ya 10 años ya, o más, y le tengo que decir no porque mi otro amigo, el influyente dice no, que es imposible.
Pero sin llegar a comparaciones que siempre son odiosas y aquí inalcanzables, hay que ponerse muy contento por haber alcanzado este techo que pocos podían soñar.
Y a la vez contentos y extrañadísimos por ver que hemos llegado a esta situación. ¿Por qué? Para mí, inexplicable. Puede ser por moda, por aumento de población, por influencia de las redes, por un gran marketing o por alguna circunstancia más que se me escapa. O por la sociedad rarísima que tenemos.
Pero nunca por los carteles y por los toreros. Si Morante, solito, consiguió hacer este milagro, es que es mucho mucho más grande de lo que creíamos. Porque este abono chiquitito en cantidad y calidad no puede haber sido por nada más. Con carteles vulgares, con pegapases y algúno sobrevalorado al límite, no se entiende. Porque si estuvieran Roca Rey, Talavante y David de Miranda todavía, pero con lo que nos ofrecen…Yo, si no tuviera varios abonos, no iría más que a la de Morante. Y claro a las no televisadas por el chiste inexplicable de televisar sólo menos de la mitad de una feria de 7 festejos. Se han lucido.
Hasta el chiste de un mano a mano entre Ferrera y Román que siempre han desarrollado una competitividad feroz, hasta cruel, como todos los manos a mano que se ofrecen y que se deberían anunciar como dos que torean juntos o, parodiando la famosa peli, dos cabalgan juntos. En el último televisado entre Talavante y David de Miranda no se miraron ni una vez. Como si cada uno de ellos estuviera toreando en una plaza distinta. Pues seguimos y seguiremos con las parodias. No sé a quién se le ocurre. Quizá sea por economía porque los toreros ¿cobrarán por tres toros lo mismo proporcionalmente que por dos?…
Insisto e insistiré: con menos toreros interesantes que en la vida, por lo menos en los últimos 70 años, va a los toros, sobre todo en Madrid, y en otros lugares de España, más gente que nunca.
Espero que siga el fenómeno y lleguemos a otra situación que no han soñado ni los más optimistas del lugar y que sí se antoja imposible: ampliar la plaza.
Ahí lo dejo como remate de esta locura positiva que estamos viviendo.
Pero, mientras tanto, ya hemos logrado codearnos con el Real Madrid. Sigamos soñando y paladeando la situación. Y que dure y no pase la moda.





