Las Ventas y San Isidro. Francisco Picó

Hace unos días, Ricardo Díaz Manresa, en estas mismas páginas, se refería a determinadas circunstancias que concurren en la plaza de Las Ventas y muy concretamente en la feria de San Isidro.

Ricardo, apuntaba con muy buen  criterio, la baja asistencia en esta edición del serial. No entendía porque se dan cifras de asistencia, si todavía no están instalados los tornos. Acertaba al definir los cambios de opinión del público, según de qué festejo se trate. Especialmente en los festejos de rejones. Calificaba al “7” de poco activo. También hablaba de público de aluvión, y en ocasiones de concesión fácil de trofeos. Por último, Manresa, calificaba a la plaza de Madrid, como la mejor del mundo.

Totalmente de acuerdo. Me identifico totalmente con esos criterios.

Con lo que no me identifico es, con esas voces de un determinado sector, que con un toro en la plaza de 600 kilos y seis años cumplidos, se le diga ¡Miau. miau!

O los gritos de ¡Fuera, fuera!

Un poco de respeto, por favor.

La exigencia no debe estar reñida con el sentido común y la sensibilidad.

Tampoco estoy de acuerdo con esa frialdad hacia Castella, cuando dos días antes se había jugado  la vida y no quiso salir por la puerta de la enfermería, porque quería hacerlo por la Puerta grande. “Porque me lo he merecido” en palabras de Castella.

Y con la casi bronca a Cayetano, cuando esperaba a recoger el trofeo de manos del alguacilillo.

O con la tozuda negativa presidencial a concederle la oreja a Fortes, tras una casi unánime petición del  trofeo, en la corrida del 11 de mayo.

Aunque ya tengo mucha edad, no se me ha olvidado que durante muchos años en Madrid, y durante varios sanisidros, ocupé una localidad próxima a los del siete. Recuerdo que había un señor que parecía dirigir el cotarro. Portaba una pizarrita de “escribir y borrar”.  Rápidamente escribía “cojo, cojo”, y mostraba la pizarrita al grupo. Otras veces era “Gato, gato. Los gatos no se pican”, O esta otra que decía “A picar, a picar”. ¿En qué qué quedamos a picar, o no se pican?. O por último, la que decía ” Se va sin torear, se va sin torear”.

Pero eso si. Afirmo rotundamente que se trata de la mejor plaza del mundo. La más entendida, La de mayor número de buenos aficionados. La de mayor prestigio del mundo. Y la que da y quita en el mundo de los toros.

Y si no existiese el siete. habría que inventarlo. Es un reducto, para que no puedan salir jamás, los toros sin patas.

Lo firmo y lo rubrico.

 

 

 

Nació en Callosa de Ensarriá (Alicante) el 22 de mayo de 1932.
En 1975 se hizo cargo de la sección de toros de la Delegación en Valencia de la Agencia Efe, que simultaneó con la corresponsalía de ABC. En aquella época la delegación de Efe en Valencia, cubría además Alicante, Murcia y Albacete.

En 1990, al crearse en Valencia la Delegación de ABC en la Comunidad Valenciana, se hizo cargo de la sección de toros, además de otras secciones como Defensa, Cultura, Economía, Agenda Local, Tribunales, Sucesos, etc,

Colabora con Avance taurino desde su fundación en 1993.

Ha escrito los libros «Tirando de pico», «Las cien mejores anécdotas del mundo de los toros», «Sesenta años y pico y familia».