David de Miranda paseó la única oreja de una desfondada corrida de Alcurrucén.
Madrid, 24 de mayo.
Plaza de Las Ventas.
Decimoquinta de la feria de San Isidro.
Lleno.
Toros de Alcurrucén.
Fortes, de corinto y oro, silencio tras aviso en su lote.
David de Miranda, de blanco y plata, oreja tras aviso y ovación tras aviso.
Víctor Hernández, de grosella y oro, silencio y silencio tras dos avisos.





