La foto de ÁLVARO DE LA CALLE tras la corrida. Con su hija. Con su mujer. Los tres. Andando hacia el cercano hotel pero andando. Tras la proeza. La foto del matador. Y de la familia. La foto. Gigantesca y ejemplar. La foto del héroe.

Ricardo Díaz-Manresa
Tras el percance de EMILIO DE JUSTO quedaban 5 toros de MADRID para el sobresaliente, que se llamaba –el público ni lo sabía– ÁLVARO DE LA CALLE. Sobresaliente como se nombran los sobresalientes: para cumplir el expediente. Sin corridas toreadas durante el año y anteriores temporadas y paseíllo para acompañar. Y muchas tardes, ni un quite… Y muchos ni en forma o pasados de edad o sin condiciones…
Y ALVARO se quedó solo… Muchos pensaron el drama… Cuántos toros aguantaría…Y cómo… A los toreros hay que mirarles la cara y los pies… Y la cara de ÁLVARO estaba tranquila… Muchos espectadores se quedarían por el morbo… Otros por ayudar y animar el torero… Otros por curiosidad… Otros porque habían pagado la entrada y no tenían nada mejor que hacer esa tarde… La mayoría permaneció.
Y ÁLVARO mantuvo la heroicidad mientras que caían los toros uno a uno, con dignidad y oficio y el valor del torero.
No recuerdo un antecedente así : sólo con 5. Ni en MADRID ni en plaza de primera. Y ahí estuvo matando la corrida como un héroe. Sin nervios, ni prisas, ni agobios, ni dudas, ni mala cara, ni fallos. Nada que delatara bajo ánimo.
Recuerdo que en un SAN ISIDRO, y una vez en la enfermería los del cartel mano a mano RUIZ MIGUEL-ANTONIO JOSÉ GALÁN, dejaron al sobresaliente JULIÁN DE MATA con 3 ó 4 dentro de ganadería terrorífica. Salió JULIÁN y voltereta al primer lance y al suelo. Los banderilleros le dicen: Métete pa dentro y te quedas en la enfermería. Respondió “soy torero” y segundo lance y segunda voltereta y otra vez en el suelo y… cornada en el pulmón.
Con ÁLVARO el público estuvo tranquilo porque se le veía con sitio, solvente y preparado y lógicamente falto de lo que tiene uno cuando torea mucho. Pero profesional y capacitado.
El público, como él ha dicho, le respetó y no se fue. Pero le faltó premiarlo con algo más que una vuelta. Faltó la oreja que le debieron pedir en el sexto como premio a la proeza.
Faltó también que la televisión le siguiera después como hacen con los triunfadores. ¡Qué reportaje perdido!
¿Cómo van a premiar ahora las empresas a este torero?. Se merece contratos y oportunidades.
DOMINGO DE RAMOS. Día de las aclamaciones. Se repite la historia. Aplausos para ÁLVARO. Y SEMANA SANTA. Días de dolor. Desgracia para EMILIO.
La foto del héroe. La foto para la historia. Y podía haber sido el reportaje del año y más, si hubiesen grabado lo que se dijeron padre torero, mujer e hija andando hacia el hotel o cuando se vieron tras el final de la tarde…Qué oportunidad perdida…
Otra vez se demuestra que el toreo es grande, muy grande.









