La feria de Fallas de la temporada 1985 fue un ciclo que se compuso de siete corridas de toros, cuatro novilladas y un festejo de rejones, así como cuatro becerradas de promoción matinales. El triunfador del mismo fue Vicente Ruiz El Soro, y también destacó José Antonio Campuzano. Resultó una feria de muy largo metraje con la que Simón Casas, elegido por la Diputación de Valencia para llevar a cabo la autogestión del coso de Sebastián Monleón, debutó en medio de una fuerte polémica.
El invierno taurino había sido muy movido en Valencia, con el anuncio del concurso para el arrendamiento de la plaza una vez concluido el periplo de Barceló, Pedrés y Miranda. Se presentaron ofertas de las sociedades comandadas por Emilio Miranda y Jiménez Blanco, Diodoro Canorea, Julio Ochando, Víctor y Roca, Paco Sanz y la denominada Palco Portón. Un consejo asesor taurino formado por periodistas, aficionados y peñistas consideró la oferta de Miranda como la más adecuada. Sin embargo, los responsables de la Diputación de Valencia, a cuyo frente estaba Antonio Asunción, decidieron encargar al empresario francés Simón Casas, acompañado por Enrique Patón y Roberto Espinosa, la autogestión de la plaza en medio de una fuerte polémica.
La feria, que estuvo acompañada de una intensa programación cultural, con conferencias, exposiciones de pintura, recitales de poesía y proyecciones de cine taurino, se volvió a planificar alrededor de la figura de Vicente Ruiz El Soro, a quien se ofreció como el principal atractivo con su doble comparecencia. Del resto de matadores, también el alicantino Luis Francisco Esplá, triunfador de las últimas ferias, se anunciaba en dos tardes, al igual que José María Manzanares y José Antonio Campuzano. Y días antes de comenzar los festejos fallecía Elías Falomí, durante muchos años jefe de taquillas del coso valenciano.
Dos novilleros con proyección
Tras la desencajonada celebrada el día 8 de marzo, en la que también lidiaron tres novillos de Manuel Alvarez los alumnos de la Escuela de tauromaquia de Valencia Juan Rafael López, quien cortó una oreja, Jocho II y Alberto Martínez, el abono fallero comenzó el día 9 de marzo, con la celebración de la primera novillada del abono. En ella se lidiaron seis utreros de Bernardino Piriz, de correcta presentación, nobles aunque desigual juego. La única oreja del festejo fue a parar a manos del valenciano Juan Carlos Vera, suelto y enjundioso, en tanto que sus compañeros Rafael Camino, a la sazón líder del escalafón y el también valenciano Alberto Ballester se fueron de vacío, si bien este dio la vuelta al ruedo tras matar al 4º.
El día 10 tuvo lugar con un festejo de rejones cuyo anuncio hizo que se cubriera menos de la mitad del aforo en tarde muy fría. En el mismo, frente a un encierro de Luis Albarrán escaso de emoción, actuaron mano a mano Álvaro Domecq, quien cortó una oreja y Manuel Vidrie, que se llevó dos en su esportón tras sus respectivas faenas.
Al día siguiente, con muy escaso ambiente en los tendidos y en tarde fría y ventosa, debutó como novillero en Valencia Ricardo Sevilla Chicuelo de Albacete. Un joven espada manchego de valor seco y toreo de cercanía de terrenos, quien cortó dos orejas y abrió la puerta grande dejando una muy grata impresión entre los aficionados. El hombre puso de manifiesto decisión y ganas de ser. Encabezó el cartel José Luis Seseña, torero compuesto y de probado oficio, quien cumplió con discreción y el valenciano Daniel Cuevas El Dani puso entusiasmo y ganas, Se lidiaron tres utreros de Sepúlveda y otros tres del Marqués de Domecq (2º, 4º y 6º).
Continuaron las novilladas el día 12, y en esta ocasión el triunfo, con corte de dos trofeos, fue para premiar el desparpajo y la facilidad del sanluqueño Carmelo García Carmelo, torero ya veterano como novillero quien toreó con buen aire toda la tarde y manejó las armas toricidas con contundencia. Sus compañeros de terna, Soro II y Juan Rivera dieron sendas vueltas al ruedo, si bien no terminaron de aprovechar las buenas condiciones de los astados de Cayetano Muñoz que les cupieron en suerte.
El ciclo siguió el 13 de marzo con la primera corrida de toros del serial. Con medio aforo cubierto se lidiaron cuatro toros de Celestino Cuadri, serios y con cuajo y dos de Núñez del Cuvillo, que en general se pararon pronto. La única oreja de la tarde se la llevó el tesón y la decisión del valenciano Curro Valencia, en teoría el convidado de piedra del cartel, en tanto que Ortega Cano dio dos vueltas tras matar al 4º y un enrazado y dispuesto Espartaco también paseó el anillo tras su labor al 2º.
Al día siguiente se cubrió la plaza en su mitad para ver las evoluciones de un cartel del que sobresalió José Antonio Campuzano, revelación de las últimas temporadas, quien se llevó la única oreja de la tarde por un tesonero trasteo al 5º. Niño de la Capea cumplió con voluntad y Emilio Muñoz dio tres vueltas al finalizar su faena al sexto, tras una fuerte petición de oreja que el usía, Jacinto López Acosta se negó a conceder en medio del descontento de los aficionados. Los toros lidiados de Mari Carmen Camacho resultaron flojos y manejables. Y el día 15 de nuevo el sevillano José Antonio Campuzano fue el único de los componentes de la terna que se llevó una oreja en el esportón de un lote de reses del Marqués de Domecq, que sustituyó al inicialmente anunciado de Fermín Bohórquez, de los que destacó el juego el 6º mientras que el que abrió plaza resultó muy complicado. Le acompañaron Julio Robles y Dámaso González, cuyas actuaciones no pasaron de la discreción.
Festejos de promoción
Esa misma mañana comenzaron a celebrarse una serie de novilladas sin picadores que la nueva empresa, con excelente criterio, organizó con participación de alumnos de las escuelas de tauromaquia de Valencia y entrada gratuita para los aficionados. Se lidiaron e todas ellas erales de Manuel Alvarez. El día 15 intervinieron Manuel Molina y José García El Estudiante. El 16 Ramón Carceller Ramonet y Alberto Martínez. El 18 Rafael Valencia y Ramón Escudero y el 19 Fernando Iglesias y Juan Villanueva. Cortaron orejas Iglesias, Escudero y Ramonet y como sobresalientes hicieron el paseíllo Vicente Peris, Jorge Mazcuñán, Manuel Cabañero y Ángel Cámara.
El 16 de marzo de lidió un bien presentado encierro de Montalvo, de los que destacaron primero y último, frente al que Dámaso González y José María Manzanares salieron a oreja por coleta. Encabezó la terna el veterano Palomo Linares, quien no pudo despertar el interés de los aficionados, que le pitaron con mucha fuerza.
La empresa programó para el domingo 17 una doble jornada. Por la mañana novillada se anunció, con mucho acierto y fuera de abono, un improvisado festejo mano a mano en el que se enfrentó a los dos triunfadores de los festejos menores precedentes. En ella cortó una oreja Carmelo y otro trofeo fue para Chicuelo de Albacete, quien sufrió una grave cornada en el epílogo de su faena al sexto de la mañana, lo que le impidió cumplir el compromiso que tenía por la tarde en el coso conquense de Iniesta.
Por la tarde, con lleno en los tendidos, se lidió un encierro de Torrestrella. Ante él cortaron sendas orejas un enjundioso José María Manzanares y un entusiasta Vicente Ruiz El Soro, en tanto que Luis Francisco Esplá cumplió por su variedad en los tres tercios.
La corrida del arte
Al día siguiente la empresa anunció a bombo y platillo la llamada corrida del arte. Un cartel compuesto por Antoñete, Curro Romero, Rafael de Paula, Curro Vázquez, Pepe Luis Vázquez y Luciano Núñez, quienes se enfrentaron a reses de Manolo González. Por la mañana hubo graves problemas en el reconocimiento de las reses y hasta las tres de la tarde no se dio por parte de la autoridad luz verde para la celebración de la corrida. La única oreja de la tarde fue a parar a manos del Luciano Núñez. Sus ilustres compañeros de cartel apenas se dejaron ver y pasaron de puntillas por la plaza, si bien Antoñete y Curro Vázquez pasearon el anillo tras ofrecer detalles sueltos de su torería.
Para el día de San José se ofreció el cartel de banderilleros, terna que cada vez iba adquiriendo una mayor carta de naturaleza y se colocó el cartel de “no hay billetes” en las taquillas. En ella se lidiaron cuatro toros de Jandilla con dos remiendos del Marqués de Domecq (10) y Montalvo (3º). En esta ocasión triunfó Vicente Ruiz El Soro, quien cortó dos orejas del sexto de la tarde.
Fue éste un ejemplar de nombre “Sevillano”, que el de Foios brindó a Antonio Ordóñez y con el que Vicente puso sobre el albero los ingredientes de su tauromaquia: variedad, entrega, entusiasmo y espectacularidad. Volvió a actuar Luis Francisco Esplá quien, al igual que el portugués Víctor Mendes, quien dio la vuelta al ruedo por su labor al 5º, únicamente pudo brillar en el segundo tercio.









