La escuela de tauromaquia de Valencia clausuró el curso en Requena

Domingo, 16 de octubre de 2016. Plaza de toros de Requena. Un tercio de entrada en

una mañana agradable. Erales de La Quinta, bien presentados y de juego interesante. Cristian Ortuño, dos avisos. Daniel Martínez, oreja. Miguel Senent, oreja. Borja Collado, fuerte ovación tras tres avisos. Miguel Polope, dos orejas. Héctor Edo, dos orejas. Destacó en banderillas Andrés Alemany.

 

Se puso fin a la temporada de la Comunidad Valenciana con una clase práctica organizada por la Escuela de tauromaquia de Valencia en la plaza de toros de Requena. Un festejo que se celebró con un magnífico ambiente en los tendidos y con muchos aficionados llegados desde Valencia para presenciar las evoluciones del sexteto de actuantes.

Se lidiaron erales de La Quinta. Todos ellos lucieron las peculiaridades y las hechuras propias de su encaste santacolomeño. Luego, tuvieron mucha movilidad, no dejaron de embestir y, eso sí, exigieron que se les hiciesen las cosas bien en todo momento.

Encastado y con movilidad del primero, que tuvo el defecto de salir algo distraído de los embroques y de llevar la cara arriba. El segundo lució un pelaje cárdeno entrepelado claro. Se movió y exhibió un fondo de casta, aunque tendió a quedarse corto y debajo de las telas. También se movió mucho el tercero, que tuvo unas embestidas más pastueñas. Prontitud, fijeza y mucha calidad exhibió el cuarto. Tuvo tranco, prontitud y fijeza en el primer tramo de la faena, si bien luego desarrolló  complicaciones cuando no se le hicieron las cosas bien. El quinto tuvo un gran fondo pero muy justas fuerzas. Y el sexto fue el más cuajado del encierro. Sin embargo, resultó manso, desentendido y siempre saliéndose suelto de los embroques.

El alicantino Cristian Ortuño firmó una faena de largo metraje y escaso mensaje. Un trasteo tesonero pero de un rústico trazo. Fue aparatosamente cogido en dos ocasiones y falló por las armas torcidas.

Daniel Martínez lució por su sutil manejo de las telas y una cierta impronta en su forma de torear. Imprimió gusto a su quehacer, y luego fue capaz de pegarse un arrimón en el epílogo de la faena, en el que fue cogido muy aparatosamente.

Miguel Senent exhibió un buen corte de torero. Perfectamente vestido, se movió con torería en la plaza, Manejo con buen concepto el capote y con la muleta anduvo templado y pausado en una labor de notable fondo.

A Borja Collado, uno de los alumnos más aventajados del centro, se le vio puesto y con oficio, aunque su faena, bien concebida, no terminó de coger vuelo. Y anduvo desacertado con las armas torcidas. Le dieron los tres avisos en una decisión incomprensible del palco en este tipo de festejos.

Miguel Polope firmó una faena de gran estética, en la que toreó con una personal verticalidad y sello. Una labor que resultó a la postre más estética de que fondo, ante la escasa fuerza de su oponente.

Y el castellonense Héctor Edo banderilleó con espectacularidad y luego hizo trasteo en el que sobresalió por su sentido de la ligazón y el temple.

Nacido en Valencia en 1959.

En la actualidad es redactor en los portales Avance Taurino y Tauroimagenplus, así como en la revista de la Unión de Federaciones Taurinas de España (UFTAE) y colabora en el programa de radio “Toros con El Soro” de Intereconomía Radio y El Remolino de Ocho TV.

Desde septiembre 2019 dirige el programa de Tendido 1 en Play Radio 107.7 FM.

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