La espada le privó de un triunfo en la corrida en honor a la Virgen de La Paloma.
Madrid. Miguel Ángel Herráiz.
Las Ventas, 15 de agosto de 2019. Más de un cuarto de entrada
Toros de Martín Lorca, Escribano Martín (1º) y Herederos de José Luis Osborne (5º)
Fernando Robleño, aplausos y silencio
Sebatián Ritter, aplausos y silencio
Juan Ortega, aplausos y silencio
Fernando Robleño tuvo un primero de buena presencia y amplia cara pero con poca fuerza. Fue un toro al que le costaba pasar y había que perderle pasos para poder ligar los muletazos. El torero lo intentó, se cruzó a veces pero la falta de raza del astado impidió el lucimiento, tan solo pudo dar algún muletazo de calidad por el pitón derecho conseguido por la actitud, constancia y generoso esfuerzo del torero. Mató de estocada honda. Aplausos. Pitos al toro en el arrastre. Su segundo tenía poco cuello pero más movilidad. Consiguió meterle en el capote, ganarle terreno y llevarle a los medios instrumentando allí dos pulcras verónicas y una media. Con la muleta toreó a media altura y consiguió ligarlos por el derecho aunque en el de pecho tardeaba. Por el izquierdo el toro se paró y aunque se cruzó solo los admitía de uno en uno. Mató de pinchazo, estocada casi entera y dos descabellos. Silencio.
Sebastián Ritter comenzó con un primero que fue devuelto. Corrió turno saliendo otro más fino y bajo. Brindó al Dr. Máximo García Padrós que le atendió por una grave cornada sufrida en San Isidro. El toro resultó parado, perdió las manos varias veces, tardeó y no transmitía ni admitía ligazón, sobre todo por el izquierdo. Pinchó y colocó una buena estocada. Aplausos. El último que le correspondió, sobrero de Herederos de José Luis Osborne, era astifino, cornivuelto y grande. Durante la lidia humilló, tuvo nobleza, poca fuerza y escasa entrega y transmisión. Con la izquierda citó de frente y a pies juntos ligándolos salvo cuando el toro tardeaba. Mató de cinco pinchazos y descabello. Silencio.
Juan Ortega recibió con mucha disposición a su primero, acapachado, hondo, serio y de floja condición, al que adelantó el capote desde el primer momento toreando por verónicas y rematando con una excelente media. Con la muleta comenzó con un doblón seguido de trincherazos ligados con derechazos dados con torería y empaque. Con la derecha apuntó pases de calidad y con la izquierda dio muletazos con temple, despaciosidad y sin posibilidad de ligarlos, enroscándose al astado en dos ocasiones. Los pases de pecho eran de pitón a rabo. Mató de estocada tendida y delantera acompañada de seis descabellos. Escuchó un aviso. Aplausos. Su segundo tuvo genio, probaba y se quedaba corto. Con el capote lo intentó pero el toro era incierto. Con la muleta áspero, sin terminar de pasar, levantando la cara y con peligro. Mató de tres pinchazos y estocada. Silencio.









