
Enrique Amat
Javier Núñez, representante de la ganadería, ya sabe lo que es triunfar en Pamplona repetidamente. Desde aquel toro Tinajón del año 2019, que se llevó el trofeo Carriquiri el mejor toro de la feria.
“Pues sí, la verdad es que Pamplona es una plaza que se nos da muy bien. También en el año 2022 nos llevamos el premio a la mejor corrida. Pamplona es el plato fuerte de la temporada para nosotros. Este año nos hemos presentado otra vez al examen, y creo que lo hemos aprobado valgan los términos universitarios, por aquello de que estudié la carrera en Pamplona. También el encierro fue muy emocionante. Luego, en la tertulia de ACARTE, de la asociación de cortadores y corredores en el Hotel Maisonnave, así me lo hicieron saber. Fue una carrera larga, intensa y rápida, porque ya en la cuesta de Santo Domingo, uno de nuestros toros ya se adelantó a la parada de cabestros. Y fue por delante de los bueyes. Yo lo vi en la plaza, aunque el encierro lo suelo ver en la calle. Pero fueron carreras bonitas y los corredores estaban contentos.“
Se produjeron varios percances. Cierto es que la ciudad estaba hasta arriba y las calles atestadas
“Un domingo de feria, la verdad es que no se ve hueco ni para correr. Va muchísima gente, gente además de estos que empalman en toda la noche y sin dormir se van al encierro. El encierro es parte importante de las fiestas de San Fermín, y nosotros los tenemos que cuidar.”
De alguna u otra forma, al toro se le prepara para el encierro.
“Pamplona es una plaza grande, una plaza de primera, que requiere que al toro se le den al menos dos puyazos. Se piden corridas muy serias, con mucho cuajo y presencia. Nosotros tenemos que traer a las cabezas de la camada. Toros con cuajo, volumen. Y mover ese esqueleto no es fácil. Por eso necesitan una preparación física especial. Nosotros hace tiempo que la llevamos haciendo. Hay que entrenarlos a correr, para que aguanten todo el día. No únicamente por la mañana en la calle sino por la tarde en la plaza Los encierros son cada día más rápidos. Y entre el antideslizante, la preparación y la velocidad, la verdad es que tienen que estar muy preparados los toros. Las manadas van muy abiertas y corren bien. Hubo otras carreras este año también buenas, de ganaderías como Cebada, Jandilla y otras. El encierro, en esos 875 metros se llega a correr en 2 minutos 20 segundos de media, y para eso hay que correr mucho. Máxime teniendo en cuenta, además, que la cuesta de Santo Domingo va muy hacia arriba y eso supone un esfuerzo complementario para los toros.”
Dicen que el encierro es bueno para el toro que se descongestione, que le sirve de calentamiento
“No deja de ser verdad. No le viene mal al toro el encierro. Porque de los chiqueros se sale frío, pero con el encierro del toro calienta la musculatura. Uno se da cuenta que los toros en Pamplona no se caen, ni tampoco salen cojos con esas roturas de fibras que a veces sufren de salir fríos del chiquero a la plaza. Es un precalentamiento, como me gusta a mí llamarlo, parecido al que hacen los equipos de fútbol. Si hay algún inconveniente del encierro es que a algunos toros les marca la querencia y acusan esa querencia a la puerta de chiqueros, por donde han pasado a los corrales por la mañana, pero bueno, prácticamente no se nota.”
Buen juego en la calle y buen juego en la plaza.
“Pues sí, porque lo que se trata es que den espectáculo el toro y el torero. El éxito nuestro es el éxito de los toreros. Que nuestros toros colaboren para que se puedan expresar los toreros. A su forma. El arte, el valor, el arrimarse, la heroica, el sentimiento. No hay que olvidar que los toreros hacen cosas que el resto de los mortales no somos capaces de hacer. Son superhombres. Con ese toro tan grande, tan serio y tan astifino, ser capaz de concentrarse en medio de una plaza de toros, con ese ambiente, sobreponerse a las circunstancias y concentrarse y tirar para adelante y jugarse la vida. Son seres excepcionales. Por eso nuestro objetivo es colaborar con ellos para que puedan expresarse con nuestros toros. Su triunfo es nuestro triunfo”.
Y los toros no dejan de necesitar suerte en el sorteo, tal como los toreros.
“Algo de eso hay. Hay toreros que entienden mejor una ganadería que otra. Eso es verdad. Por eso se deben conocer las ganaderías por parte de los toreros y entender los toros, por lo menos saber qué reacciones se puede esperar de ellos. Saber de su comportamiento para acoplarse mejor a las embestidas. Hay toros a los que me vienen mejor a un torero que que a otro y viceversa. A mi de nuestra corrida me gustó mucho el colorado, el primero de Ginés Marín lidiado en tercer lugar, que tuvo apuntes de gran clase, como también el de Fernando Adrián. Yo a los toros, como muchos otros ganaderos, les veo siempre más los defectos, que las virtudes. Es una pauta que tenemos los ganaderos, y que nos sirve para mejorar. Pero la corrida tuvo variedad. Fue muy abierta de sementales y tuvo muchos matices, mucho cromatismo. Porque la variedad en definitiva supone atención del espectador y la emoción, que es lo más importante en el toreo.”
Siempre está la pregunta de si es más importante el semental o las vacas.
“Al semental se le puede contrastar más la evolución porque da 30 o 40 crías con las vacas y se puede estudiar mejor su influencia en la cría. La madre, por propia biología, tiene un embarazo y por tanto no puede tener tanta rotación y los ganaderos en principio no tenemos tanta información. Pero yo siempre busco las vacas que nunca me fallan, tanto para los toros como para los sementales. Y de allí van a los sementales. Las vacas son muy importantes, porque las ganaderías no son toradas, sino vacadas. Las vacas, no dejan de ser el pilar de la ganadería. Como lo son todas las madres, pilares de la sociedad y de la vida. El toreo, en definitiva, no deja de ser una alegoría de la propia vida: la felicidad, el triunfo, la decepción, el dolor, el miedo. El toreo es un espectáculo atávico , fascinante y sublime.”
Estudió en la Universidad de Navarra en Pamplona, y luego todos los años vuelve a Pamplona como ganadero. Una satisfacción.
“Así es. Como torero y como persona. Los que conocemos Pamplona, vivimos en su momento el ambiente de las cuadrillas de los compañeros de la universidad, de los pamploneses, de los amigos. Este año, en el Diario de Navarra publicaron una foto de mi grupo, de mi peña de la universidad, en el apartado. Y la titulaban “Los amigos crecen en la Palmosilla”. Y así es. Porque son los amigos de la universidad. A los que luego se han ido añadiendo más amistades de Pamplona. Luego vienen al campo, nos juntamos y se genera una corriente de amistad, de cariño, de relaciones. Incluso tengo el orgullo de que los tendidos de sol de la plaza de toros de Pamplona se exhibe una bandera con el hierro de nuestra ganadería.”
Una ganadería de Tarifa, que es un lugar emblemático en la llamada Ruta del Toro.
“En plena ruta del toro. Dicen que el viento de Levante afecta a las personas en Tarifa. A los animales también les afecta porque tienen su sangre e influye rn su comportamiento. Cuando hace levante no se puede ni torear. Y con el aire el animal está más arisco, más molesto cuando hay mucho polvo. Pero en Tarifa, como decía mi tío Marcos Núñez, a pesar del Levante un día bueno no tiene comparación, como era el toreo de Curro Romero. Tarifa tiene una plaza excavada en piedra que la construyeron mis tatarabuelos en el siglo XIX. Y tengo la satisfacción que el otro día se celebró un festival en esta plaza con cinco sobrinos míos. El 20 de julio. Cartel de los Núñez. Con erales de Núñez de Tarifa. Curro Núñez, Jaime Mora-Figueroa Núñez, Carlos Núñez, Enrique Toscano Núñez y Álvaro Núñez hijo.”
Buena cantera.
“La generación de mis sobrinos. Porque todos nos enganchamos a la ganadería a través del toreo. Todos mis antecesores y los descendientes hemos toreado de manera no profesional. Llevamos ya nueve generaciones. Profesionales del toreo en el ruedo no , porque para esto hace falta otra actitud. Los toreros son personas muy especiales, con amor propio, afición, espíritu de sacrificio. Mis sobrinos todos torean bien, pero como aficionados. Sobre todo, ellos van a ser muy buenos ganaderos. Lo llevan en la sangre. Lo de torear es un complemento que también nos sirve para profundizar más en el comportamiento de nuestros toros. Pero lo nuestro es criar el toro en el campo, que es una de las grandes satisfacciones que uno puede tener en la vida.”









