Ayer miércoles falleció en Barcelona, ciudad donde residía, el querido diestro Enrique Molina. Fue profesor de la Escuela de Tauromaquia de Cataluña.
Barcelona. José R. Palomar.
A primera hora de la noche de este miércoles, nos llegaba la triste noticia del fallecimiento del matador de toros retirado y antiguo profesor de la Escuela Taurina de Catalunya, Enrique Molina Castro.
Nacido en la población de Alhama de Granada el 25 de abril de 1935, su familia se trasladó a Barcelona cuando Enrique contaba 12 años y con 14 actuó por primera vez, como sobresaliente, en la plaza de Las Arenas de la Ciudad Condal dentro de la llamada parte seria de un festejo cómico.
Debutó con picadores en Valencia el 7 de octubre de 1951, y junto a Fermín Murillo y Joselito Clavel formó una terna de “niños toreros” que llegó a actuar en Las Ventas de Madrid, el 19 de marzo de 1952, frente en una novillada de Isaías y Tulio Vázquez que sería recordada por su dureza.
Tomó la alternativa en la plaza de Sant Feliu de Guixols el 6 de septiembre de 1959 de manos de Enrique Vera, con Carlos Corpas de testigo. El ganado era de Núñez Guerra.
Tras una carrera marcada por la honradez, el pundonor y la torería –como a los antiguos maestros bastaba verle andar pasa saber que era torero- se retiró el 22 de septiembre de 1963 en el mismo ruedo en que se había doctorado. Dos años más tarde volvería a enfundarse el chispeante para actuar como banderillero a las órdenes de diversos matadores. Su último paseíllo los realizó el 24 de septiembre de 1987, formado parte de la cuadrilla del novillero Alberto Solé.
También ejerció de asesor taurino en el placo de la Monumental de Barcelona y, durante años, fue profesor de la Escuela Taurina de Cataluña.
Queremos hacer llegar, desde estas líneas, nuestro testimonio de pésame a sus familiares y amigos. Descanse en paz.









