La Feria de las Novilladas retornó con el lleno habitual.
Algemesí, 24 de septiembre.
Primera de feria
Lleno.
Novillos de Torrestrella, muy bien presentados y de buen juego en conjunto, destacando segundo y tercero.
Miguel Senent “Miguelito” (de blanco y azabache), silencio y vuelta.
Arturo Gilio (de esperanza y oro), silencio con aviso y oreja.
Paco Delgado
Fotos: Mateo
Tras dos años sin toros, Algemesí recuperó una de sus señas de identidad, la Feria de la Novilladas, que comenzó como en este serial es habitual, con su peculiar plaza llena a rebosar, con muchísima gente joven, y con un encierro de Torrestrella de magnífica presencia y hechuras, del que destacaron por su comportamiento segundo y tercero.
Abrió feria el valenciano Miguel Senent “Miguelito”, que puso en pie a la concurrencia con las largas de rodillas con que recibió al muy serio primero de la tarde, un novillo que por volumen podría haber pasado por toro, que llegó luego a la muleta rebrincado y quedándose algo corto y procurando el novillero ir alargando sus embestidas en una faena muy larga que no llegó a cuajar.
Con el tercero firmó un trasteo intermitente en el que dio mucha fiesta a la gente pero en el que permitió demasiados enganchones y hasta un par de desarmes, sin que la presidencia aceptase luego la petición de oreja hizo el público.
La única oreja de la función fue para el mejicano Arturo Gilio,que debutaba en esta plaza y que a base de insistencia y tesón fue metiendo en el engaño al cuarto, un precioso jabonero al que dieron muy fuerte en varas.
Con su primero perdió otra oreja al tardar muchísimo en matar tras una faena reposada y firme hasta que su oponente comenzó a buscar las tablas. Pero antes ya había dejado ver sus buenas maneras y estar muy puesto, muy hecho ya para una alternativa que llegará en pocas semanas.











