Antaño, tampoco hace tanto según de qué forma se evoquen las hojas del calendario ya cortadas, el día que cerraba la temporada taurina en Valencia era el del Pilar. El 12 de octubre: fecha memorable para la historia de esta plaza. Cierre de temporada. Y a lo grande. Ahí están las alternativas de Aparicio y Litri juntas -1950- o la de Pedrés -1952-. Años pasaron. Pero esa fecha del también llamado Día de la Raza siguió contando como fecha oficial de fin de campaña. Tiempos pasados, desde luego.
Con la llegada de la democracia, el 9 de Octubre pasó a ser la fecha insigne de la Comunitat Valenciana y, en materia taurina, también. Echar el cerrojo taurino ese día se convirtió en tradición de reciente creación. Y en los 90 del ya pasado siglo, el Día de la Comunitat Valenciana cerraba el ejercicio taurino con un festejo por todo lo alto. Tiempos recientes, pero también pasados. Lo cierto es que la cosa degeneró por la desidia de los empresarios de turno y la complicidad de la empresa respectiva.
Ayer, Día de la Comunitat, la plaza volvió a ser un centro de reunión casi como en sus mejores tiempos. Un cartel de postín, a pesar de la huida traicionera de Talavante, Cayetano –dicen que todavía arrastra una lesión reciente- y Roca Rey, a quien se le debe haber olvidado que Valencia es su mejor y gran feudo. Desagradecidos!!! Pero, digo, la plaza casi al completo, pese a la lluvia, pese a los pesares, y las concentraciones reivindicativas que convirtieron ayer el centro de Valencia en un circuito cerrado de manifestaciones de todo tipo. Unas con sentido, otras provocativas y alguna más de puro cachondeo/choteo. Y en la plaza, antes de que las cuadrillas rompieran el paseíllo, sonó el Himno Regional. Con la plaza llena y un ambiente de los grandes acontecimientos, el Himno, aunque enlatado, sonó. Sonó y resonó bajo los negros y grises nubarrones que amenazaban con fastidiar la fiesta. Pero eché de menos que la gente se arrancara a cantarlo. No hay cultura popular en ese sentido, aunque algunos corazones y almas propias de la tierra seguro que sintieron la emoción. En pie, guardando respetuosa posición, sin romper filas, todo lo contrario, con las cuadrillas perfectamente perfiladas, el Himno sonó y resonó. Solo en la estrofa final, y en el “Visca València”, la gente se arrancó en voz y en ovación y olvidó ¿complejos?
Hace años, en la década de los 20 del siglo pasado, fue corriente celebrar en Valencia corridas de toros llamadas “patrióticas”. De la “Patria Valenciana…”, con los toreros vestidos a la usanza valenciana, desfile de carrozas, música regional…una fiesta patriótica en toda regla. Las imágenes que se contemplan de aquellas festejos llaman la atención por el compromiso de todos: actuantes, público, políticos…Por la “Patria valenciana…”
Años después, por los 90 también del siglo pasado, se intentó recuperar esa tradicional corrida “a la valenciana”. Mientras las figuras, con Ponce a la cabeza, comprometieron su presencia, el éxito estuvo garantizado. Pero poco a poco aquella corrida, que debió ser santo y seña en la temporada local, degeneró en alicientes y la dejadez volvió a imponerse. Lástima.
Pedir a estas alturas volver a esa “corrida patriótica” en un día tan señalado como es el 9 de Octubre, parece ahora mismo una utopía. Entre otras cosas porque nadie de los que deberían ayudar están por la labor.
Ayer, entre manifestaciones de todo tipo, la taurina también vivió su día especial: por la mañana con los recortadores y por la tarde con las figuras del toreo que cumplen con sus compromisos. Por cierto, la concentración de los antis, frente al coso, una ridiculez: apenas 50 individuos de ambos sexos y edades varias, más en actitudes berlanguianas que reivindicativas.
Sed felices!!!
Foto: Mateo









