Ferrerazo grande en Badajoz. Antonio Ferrera se superó. El primer ferrerazo fue en el 2019 en la de Otoño de Madrid. Antes, algún cambio que otro de este torero transfigurado (Nos han hablado de la Transfiguración del Monte Tabor. ¿Ésta es más grande y completa?).

Ricardo Díaz-Manresa
En Madrid hizo hace un año sus cositas: capote de paseo sin Vírgenes, Cristos y otros motivos seculares y lo cambió por crear es creer o así. O creer es crear. Y un vestido maravilloso : no de luces sino de mariposas… Y otras cosas repetidas y aumentadas. Nuevas creaciones en Badajoz. Unas revolucionarias y otras “revolucionarias”.
Muy positivo:
Llenar la plaza (taza de Badajoz) y suscitar interés previo.
Recibir homenaje de la Escuela Taurina. Ferrera ayuda a los toreros del futuro.
Sacar a saludar a todos tras la ovación inagural de agradecimiento y admiración : cuadrillas con los picadores, claro, sobresalientes, ayudas, puntillero, torilero, mayoral. Precioso y emocionante y muy justo. Olé por Ferrera. Lo nunca visto.
Invitar a los sobresalientes Álvaro de la Calle y Chapurra a hacer sus quites.
Esperpentos:
Llegar conduciendo un cochecito e irse en el mismo vehículo (esta vez tras la enorme cogida sin consecuencias en el último). Le sugiero que para poblaciones con mucho tráfico hay motos, bicicletas, patines y todos los demás “transportes” modernos y juveniles. Incluso silla motorizada de ruedas. Un mundo. (¿Dónde quedan los haigas históricos de antes. ¡El coche de los toreros! gritaba el pueblo cuando lo veían llegar. Un mito, una admiración, una personalidad distinta. ¿Pamplinas de la historia y de las costumbres?)
Ordenar al picador, en el 2º, ponerse en el centro, en el sitio del toro, y al toro en el del picador. Que lo explique…
Desconcierto en el último, empieza él en banderillas, siguen los quites de los sobresalientes, y los pares de la cuadrilla y, a petición, otro par del espada mal calculado y con cogida horrible.
Ni fú ni fa: la muleta cubrehombros. Queda bonito.
Cambiar la rutina:
Entrar a matar muy de lejos. Así lo hizo en los 6 y con éxito. Su invento.
Naturales con la derecha y muleta montada con la izquierda.
Sacar al toro del caballo toreando.
Desconcierta:
Su rostro de sufrimiento, como desencajado y la expresión de sus ojos. Sorprende a los que están habituados a ver serenidad o miedo contenido, natural, en las caras de los toreros. ¿Qué le pasa?, preguntaba mi familia en casa. A veces parece que va a llorar.
En resumen:
Mucho pundonor y mucha entrega.
Muchas exageraciones. Se retuerce más que nunca. Aquel diestro basto, vulgar, deportista y eléctrico a éste exagerado y antinatural.
Alarga demasiado las faenas.
Corrida de 3 horas
Se mueve demasiado en sus trasteos. Lleva dentro la velocidad de cuando le llamaban Ferrari. No ha podido cambiar su cuerpo –lógico- ni añadirle arte. Sólo más vibración.
Sobra:
La “emoción” del llamado “respetable” y su puesta en pie tras el número del picador en el centro.
Analfabetos llamando encerrona a corrida de único espada.
Los flamencos cantando cuando y donde no deben.
Parte final: transfigurado, pero el de siempre. No puede estar de otra manera. Pero no aburre ni entristece.









