Feria de fallas 2017. No hacen falta antitaurinos…

No hace falta antitaurinos para darle la espalda a la tauromaquia. Ayer, sin ir más lejos, la tarde era de esas que invitan a todo menos a ir a una plaza de toros. Toda la inclemencia del tiempo centrada. El día perfecto para chocolate y buñuelos; el día más a contrapunto para ir a los toros.

Los que no conocen el percal taurino valenciano, pensaban a primeras horas de la mañana que la novillada estaba sentenciada a la suspensión. Ingenuidad total. Aquí, como no se ahogue el presidente de la corrida, digo, el festejo taurino se da pese a quien pese y pese a la lluvia, el viento, el frío o un terratremol. Y se dio la novillada.
Desoladora entrada, claro. La tarde más antitaurina. Y una pena, porque con sol (sin moscas) y sin frío, y sin viento, los novillos y los novilleros hubieran estado más a gusto haciendo su labor. Es como si a ti y a mi, nos pusieran la mesa de la oficina en la calle a expensas de la lluvia, el viento y el frío. No dábamos una en el centro de la diana. Ni en los extremos.

Con todo, ahí salió un novillero de Albacete (Albacete otra vez en Valencia) que apunta a ser importante en esto del toreo. Su nombre: Diego Carretero. Me lo apunten en su agenda.
La salida de la plaza, con los músculos atenazados y agarrotados. Poco ambiente fallero, faltaría más! Poca gentola por las calles. Y los monumentos falleros todavía sin montar, protegidos con plásticos y lonas para no sufrir la inclemencia del tiempo. Tranqui el mundo falleril, que para los días nobles seguro que luce el sol. Y habrá Fallas lucidas y brillantes.

¿Qué sería Valencia sin un marzo sin Fallas?, me preguntaba un conocido hace unos días. Pues verás, nada. Pero sí hay antecedentes de algún año en que las autoridades (incompetentes) se empeñaron en hacer la puñeta al pueblo (nada nuevo bajo el sol o la lluvia). Mi admirado hermano cofrade Pepe Vilaseca tiene escrito un libro, entre otros, que se llama “Historia de Valencia en pildoritas”, que aconsejo leer por las curiosidades e historietas que narra. Pues bien, en ese libro, Pepe Vilaseca cuenta que en 1851 el entonces alcalde, el Barón de Santa Bárbara, anunció la prohibición de las Fallas, pero las gentes de los barrios eludieron la orden y de una manera u otra lograron plantar algunas. Pero la economía se puso de parte de la ley y en 1883 el ayuntamiento gravó con 30 pesetas de entonces cada falla que se plantara, por lo que solo se pudieron erigir cuatro en toda la ciudad. Pero no acabó ahí la cosa. Las autoridades, erre que erre, aumentaron el gravamen a 60 pesetas en 1885 y solo se pudo plantar la falla de la calle Cervantes. Llegó 1886 y no se pudo plantar ninguna. El capricho de la autoridad del momento había logrado su objetivo.

Pero en 1887 un grupo de concejales liderados por Félix Pizcueta logró convencer al alcalde para que el dichoso canon se redujera a 10 pesetas y la cosa cambió. Ya ese mismo año lograron plantarse 29 monumentos. Las Fallas, al final, ganaron la batalla.

Pues eso. El libro de Pepe Vilaseca trae cosas muy curiosas e interesantes. No está mal, todo lo contrario, una lectura para conocer la historia de esta ciudad que estos días vive la alegría de las Fallas. Y que nunca falnen, a pesar de los atascos, las riadas de gentola, los petardos a destiempo y todas esas cosas de las que nos quejamos…a veces por pura queja por la queja.

Nació en Valencia en 1950.
De 1993, sigue en la actualidad en formato digital. Diario “El País”.

De 2002, sigue en la actualidad. Corresponsal taurino en la Comunitat Valenciana.

Ha escrito los libros “Memoria de Luces”, trilogía, historia de la plaza de toros de Valencia (1857 a 2000). “Antología poética de Rafael Duyos”, semblanza biográfica, (Diputación de Valencia, 2009); Colección “Mestres/Maestros” (Diputación de Valencias), seis volúmenes sobre las figuras del toreo valenciano, junto a Pepe Luis Benlloch. “El espacio y sus personajes” (Diputación de Valencia, 1997), multidisciplinar; “150 años de la plaza de toros de Valencia” (Diputación de Valencia, 2009), multidisciplinar; “Manuel Granero, una leyenda” (Diputación de Valencia, catálogo 2022, con motivo de la exposición del mismo título de la que fue comisario. “Historia de la Feria taurina de Fallas” (Diputación de Valencia / Avance Taurino, catálogo, 2014), exposición comisariada junto a Paco Delgado; “25 años de Avance Taurino” (Avance de Publicidad). “La huella escrita”, 40 años de periodismo taurino (Avance de Publicidad).

Artículos y colaboraciones en distintas publicaciones de ámbito público y privado, libros de fiestas (Libro Oficial de la Semana Santa Marinera de Valencia), etc.

Charlas, coloquios, conferencias, mesas redondas, en distintos puntos de la geografía española.

Presentador de eventos: conciertos de música y otros. Autor de diversos prólogos de libros de temática variada.

Miembro asociado de la Unió de Periodistes Valencians, con el número 123.