“El verduguillo injusto, privó de un gran triunfo a Emilio de Justo”
Cuando ya se percibía la salida en hombros de Emilio de Justo, el verduguillo, nueve veces en el primero y tropecientas en el quinto, dieron al traste la salida en hombros.
De cualquier manera, el triunfo de Emilio de Justo fue clarísimo y dejó un regusto de buen toreo en la plaza. No tuvo la misma suerte Román en su reaparición, Ni el segundo, ni el cuarto, ni menos el sexto, se prestaron a lucimiento. No faltaron ganas y pundonor, pero lo que no puede ser, no puede ser y además es imposible, como dijo en su día ese torero genial que fue Rafael El Gallo.
Bien por los recuerdos habidos para el recientemente fallecido, Marcelino y por el aniversario de la muerte en esta misma plaza del recordado Curro Valencia.
Román, déjese de brindar a los politicos. El que le hizo ayer al ministro en funciones de Fomento, el torrentino Ábalos, fue acogido con más pitos, que de lo otro. La gente no olvida las declaraciones de este socialista hace unos meses. ” La fiesta de los toros en una fiesta casposa”
Por lo visto ahora quiere arreglarlo y ha asistido, que sepamos, a dos corridas de toros, tanto en Madrid, como en Valencia en un burladero del callejón,
Otros también se han apuntado a presenciar corridas también en el callejón, pero eso es otra historia, que ahora no viene a cuento.
Felicidades a los componentes de la banda de música de Vall de Uxó. Buen repertotio de pasodobles, Esa Ópera Flamenca casi al final del festejo, arrancó una fuerte ovación.
Llaménme pesado, si lo desean, pero insisto, no puede ser que tanto novilladas como corridas duren tres horas. Los minutos de la merienda no deben ser una justificación. Repito: “Lo bueno, si breve, dos veces bueno”.
Pues eso. Pero que se cumpla.








