“De valencia a Santiponce, el rey se llama Enrique Ponce”
Qué digo hasta Santiponce, hasta el fin del mundo. Que digo, el rey, el emperador del toreo. El torero más importante que ha habido en toda la historia del toreo.
Hasta hace unos años, yo me permitía decir, el torero más grande que ha dado Valencia, con permiso de Manolo Granero.
Ahora, no. Ahora lo digo sin ambages. Y que me perdone Manolo Granero, pues estoy seguro que desde la eternidad, Granero estará completamente de acuerdo con lo que proclamo,
Y cuando digo Granero refiriéndome a Valencia, lo digo igualmente con todas las grandes figuras que ha habido a lo largo de la historia. Desde Pedro Romero, pasando por Cúchares, Lagartijo, Frascuelo, Joselito. Belmonte, Manolete, y repito, que no se moleste nadie, todos los grandes toreros que ha habido en este universo mundo.
Es cierto que yo nunca los vi. Pero ahí está la historia del toreo, que, perdón, por la inmodestia, la conozco de pe a pa, porque ha sido la pasión de mi vida.
Lo firmo y lo rubrico.
Decir de Ponce que es la maestría, la profundidad, el poderío, el temple, el conocimiento, la elegancia, el sentimiento, la creatividad, el ritmo, la medida, la técnica, la improvisación, la sabiduría, el valor, el saber estar, el magisterio, la pasión torera, la capacidad lidiadora, el arte sublime y la mejor expresión de la belleza en el toreo, es decir poco. Por eso lo resumo. Es el mejor de la Historia. Y punto.
Otra vez señor Merenciano, otra vez, pero usted ha perdido el norte, o es que nunca ha sabido donde está. Como le niega el primer trofeo a Ponce, pedido por mayoría. cuando el reglamento establece, que la primera oreja es del público, por mayoría y el segundo apéndice es de su potestad. O es que tampoco conoce el reglamento.
Y por que se pone usted, tan serio en el palco y en los corrales permite que pasen el tercero y el sexto, que los dos se protestan de salida cuando pisan el albero.
Le digo a usted guardia…
También le digo, que el mismísimo Ponce declaró, que la tarde, de no haber tenido una estocada en el primero, chispa desprendida, y el feo pinchazo previo a la estocada en el cuarto podría haber sido de cuatro orejas y rabo. Ese rabo que desea que se le conceda en Valencia, como colofón a la más brillante de las carreras toreras.
Y termino dedicándole estas líneas a mi queridísímo nieto Lucas, poncista de pro, que cursa estudios en la universidad de Pau (Francia). Te has perdido la faena del siglo, de tu admirado Enrique Ponce. Qué manera de torear y qué manera de recibir saludos de todo el mundo para ti. Yo les digo a todos que hasta la feria de san Jaime.
Laus Deo









