Juanpedros bien presentados, salvo el quinto, deslucido y protestado.
No es que el resto, fueran como para tirar cohetes, pero lo cierto es que no es la primera vez que decepcionan en Valencia. El mejor, sin duda el sexto, al que un Pablo Aguado, desbordante de torería le cortó una merecidísima oreja, que a mi personalmente me pareció poco premio.
Pero a lo que vamos. Que la corrida se dio. Que la terna no dudó en no defraudar al público asistente. Que se tardaron veinte minutos en tomar tal decisión. El delegado de la autoridad, los toreros, el empresario Rafael García Garrido, el gerente, Víctor Zabala de la Serna, finalmente hubo acuerdo y comenzó el festejo que había acaparado el interés de los aficionados.
Luego, pues eso. Que en estas mismas páginas queda reflejado por nuestro director Paco Delgado en la correspondiente crónica.
Que previamente un vehículo con un enorme rastrillo se encargó de arreglar algún que otro desperfecto.Que llovió intermitente durante toda la corrida, Que el público no pudo estar más respetuoso con los toreros. Que la tarde ventosa y fría fue de las de no te menees pulguita.
Que me informan que el director de lidia, esto es, el matador más antiguo Morante de la Puebla, que está obligado a llegar al coso 20 minutos antes de su comienzo, fue el último en llegar.
Y que este mismo matador fué el único en despojarse de las zapatillas, para mayor seguridad, pues el ruedo acabó embarrado.
Y nada más, que se puedan dar los dos últimos festejos y también la de rejones.
Laus Deo.