Durante bastante tiempo, y sobre todo en la plaza de toros de Madrid, se censuraba mucho a los toreros que metían el pico. Es decir, que no presentaban la muleta plana, sino oblicua y además citaban con el extremo de esa muleta, con el pico, para echarse al toro para fuera y aminorar el riesgo y la verdad del toreo.
Ricardo Díaz-Manresa
Y la plaza estaba muy pendiente de las maniobras del espada de turno y lo censuraban con gritos de pico, pico, pico.
Algunos seguían como si nada y otros rectificaban. La anécdota más graciosa y representativa del pico de algunos la protagonizó José Fuentes, uno de los habituales del pico. Se lo recordaron desde el tendido, se fue disparado a tablas, pidió una navaja, cortó el pico de la muleta y, muy enfadado, se fue de nuevo para el toro y…le puso como siempre la muleta oblicua, como si la culpa fuera de la tela y no de la posición en la que la ponía el espada.
Hubo muchas discusiones siempre, gritos, debates etc. Y el pico era una constante que delataba al torero de turno. Tan de moda y tan de gritos como el famoso crúzate que tanto se oía en los tendidos de Las Ventas cuando un sector del público era implacable.
Algunos toreros empezaron a explicar lo del crúzate, señalando que sólo podías estar en esa posición para el primer muletazo pero no para los siguientes si querías ligar y no darlos de uno en uno.
Pero del alivio del pico no decían nada y está claro que el pico es un alivio. Pero las modas son las modas. Y recientemente hemos visto faenas en Madrid premiadas con dos orejas y series muy bonitas con todo el tiempo metiendo el pico. Repasen vídeos si quieren y lo verán claro.
Y no sólo a estos triunfadores sino a otros muchos abusando del pico sin que nadie dijera nada. La moda de denunciar el pico ha pasado y es aceptada como una forma normal y hasta meritoria de torear.
Ahora vale del todo torear con el pico, dar manoletinas y espadazos bajos. Supongo que la mayoría de espectadores que aceptan estas martingalas no son aficionados y les importan un pito estas situaciones. Y, si lo son, pues no han visto otra cosa, no tienen referencia de muchos toreros de tiempos anteriores, no pueden comparar y esto de ahora les parece lo mejor de lo mejor.
Nadie les enseña, nadie les dice nada, nadie corrige nada de lo que puede estar mal y, por todo ello, nos hemos plantado en la nueva situación.









