Emilio De Justo acabará la temporada en la plaza de Sanlúcar de Barrameda, dentro de la Gira de la reconstrucción. Antes, habrá toreado en la feria de San Lucas de Jaén abrochando una temporada que, a pesar de las circunstancias, ha sido triunfal para él y en la que ha toreado con cierta frecuencia.

Enrique Amat
Un torero, que se ha hecho poco a poco y al que le ha costado romper.
“En mi trayectoria ha habido años muy difíciles. Nadie me ha regalado nada. A base de vocación, afición y dedicación he podido ir remontando y salir adelante. Siempre he querido ser torero y sigo teniendo ese sueño. Me queda mucho por conseguir y estoy en ello.”
Su presentación en Valencia fue el 6 de junio de 2005. Alternando con Talavante y Cayetano García frente a una novillada del Niño de la Capea.
“Fue una tarde muy bonita. Se celebró en el transcurso de un certamen Valencia busca un torero. Quedé bien y luego me anunciaron en la feria de julio. Valencia es una plaza que me trae muy buenos recuerdos. Siempre he cortado orejas, he estado bien y he tenido excelentes sensaciones, aunque por las circunstancias nunca he salido a hombros. Y cómo no, me hace mucha ilusión volver allí. La tarde de la feria 2019 fue muy bonita. Había mucha expectación para ver el mano a mano, tras la cornada que sufrió Román en Madrid. Tuvo un mérito muy grande el que hiciese el paseíllo ese día. Tengo una muy buena relación con él y ese día me entregue. En un toro, el segundo mío, toreé muy a gusto, muy compacto, muy redondo. Y creo que entré en Valencia. Al final no le pude cortar las dos orejas, pero aquello me dejó muy satisfecho.”
Debutó en Valencia como novillero con su paisano Talavante.
“Con el maestro Talavante tengo una gran amistad. He toreado mucho este año en su finca. Como torero no tengo más que hablar bien de él. Y también como persona. Le tengo una gran admiración por su forma de entender y de sentir el toreo, por su personalidad y por la manera de estar por la plaza. Es todo un referente.”
La verdad es que Extremadura, tierra de conquistadores, es un semillero de buenos toreros. Incluso Nicolás Fernández de Moratín dijo que Francisco de Pizarro llegó a rejonear.
“Lo cierto es que es una tierra que ha dado toreros importantes y con una gran personalidad. Ha tenido buen bajío con los toreros y con las ganaderías. Y lo cierto es que la relación de toreros paisanos míos es muy importante. Yo estoy muy orgulloso de ser extremeño y lo llevo a gala.”
En su familia nunca hubo un antecedente de afición y de toreros.
“En mi familia no había tradición de toreros ni de aficionados. A mi padre le gustaba más el fútbol. A los toros iba pero sin demasiado interés. Pero a mí, desde niño, fue una profesión que me cautivó y quería intentar ser torero. Y me encontré con una profesión complicada, difícil pero muy bonita y me ha merecido la pena hacer el esfuerzo todos estos años. Yo me apunté muy pronto a la escuela de Plasencia, pero el primer profesional como el que compartí mi afición, y el que me enseñó los primeros pasos fue Rafael Cañada, un matador de toros francés que tenía orígenes familiares en Torrejoncillo, mi pueblo. Y fue con él con el que empecé a torear. La verdad es que le debo mucho de mi afición y de mi carrera. Tuvo la mala suerte de tener la cogida tan grave de Valencia, pero para mí es un referente. Porque con él aprendí a torear y le estoy muy agradecido, porque me enseñó los primeros pasos en esta profesión. Junto a él viví momentos muy bonitos que me aportaron conocimientos y experiencia y nunca lo olvidaré. Y luego después de su percance nos ha dado a todos una lección de vida y optimismo.”
Todo en la vida aporta, de todo se aprende.
“Y luego hay que saber enfrentarse a la realidad. Hay carreras que cuestan más. Los toreros como es mi caso, que nos hacemos a sangre y fuego y poco a poco, cuando salen las cosas las valoramos más y lo tomamos todo con más ganas. Cuesta romper, nada es fácil y lo conseguido cuesta, y a mí me enorgullece haber salido adelante. Me queda mucho por delante y no me conformo con lo que he llegado. Yo aspiro a ser figura. Hasta ahora lo que he conseguido es importante. Y asimismo soy consciente de que la culpa de las cosas, tanto las buenas como las malas, es de uno mismo. Si las cosas salen bien hay que felicitarse. Pero si las cosas salen mal, no hay que buscar culpables. Hay que mirar para dentro y saber en qué ha fallado uno, porque seguramente no has sabido estar a la altura y hay que reconocer los errores, estudiar dónde está el fallo y a base de esfuerzo y sacrificio corregirlo.”
Usted, siendo un torero de buen corte, no les ha hecho ascos a las corridas duras, como las de Victorino o Adolfo Martín.
“Estar bien con un toro de Victorino es muy valorado por los aficionados y por los profesionales. Son toros con los que hay que hacer las cosas muy bien y si lo consigues, tienes el reconocimiento de la afición. Hay que estar muy decidido delante de ellos, pero vale la pena el esfuerzo. Ante toros complicados, hay saber estar a la altura y dar una dimensión. Todos los toros tienen su lidia. Pero no tiene que servir el toro, nos tenemos que mentalizar de que quien tiene que servir es el torero. Recuerdo un toro de Adolfo Martín en Mont de Marsan. Fue la feria de la Madeleine de 2007. Fue un animal peligroso, con problemas, difícil, que desarrolló mucho sentido, y que hacía muy complicado estar delante de él y me lo hizo pasar muy mal. Pero bueno, había que plantarle cara y al final pude matarlo. Pero son toros que te hacen pensar mucho, te hacen pasar miedo y en un momento dado te pueden quitar el sitio.”
La tarde de la que tiene mejor recuerdo.
“Fue en la plaza de toros de Las Ventas, el día que logré abrir la puerta grande. No fue la vez que he estado mejor como torero, pero si la tarde que ha tenido más repercusión, tanto para el público, como para mi carrera y su futuro. En otras corridas he estado más redondo y me he sentido mejor como artista pero claro, salir por la puerta grande en Madrid es un sueño de todos los que empiezan. Aquello significó mucho para mí.”
Y los toreros que más le motivan a Emilio De Justo.
“A mí me gustan los toreros que hacen las cosas con profundidad, con gusto y con sentimiento. Por ejemplo, Morante de la Puebla, con el capote es algo excepcional. Con esa calidad, ese compás, esa tremenda torería. Finito también tiene un sentimiento y un gusto que a mí me llenan. Son toreros que tienen mucho que expresar y transmitir.”
Esta temporada, a pesar de la pandemia, está resultando fructífera.
“La verdad es que sí, está siendo una temporada importante y con repercusión, en un año tan difícil como este. De la mano de mi apoderado, con el que estoy muy contento, he podido torear bastante y además mostrando una buena dimensión, es para estar contento. Voy a terminar con ocho corridas y la verdad es que he rendido a buen nivel. Lo que no sé si iré a América. Es un continente en el que he toreado con asiduidad, sobre todo en Colombia. También en Ecuador, en Perú y en México. Lo cierto es que es interesante ver cómo se vive la fiesta en estos sitios y cómo sienten el toreo. Hay mucho que aprender allí también y se entregan mucho a los toreros.”
No será esta la primera vez que le comparan con Joselito, José Miguel Arroyo.
“Es un orgullo. Ya quisiera yo parecerme a él en una mínima parte. Es uno de los toreros más importantes de los últimos años y por quien siento gran devoción. Tengo una admiración eterna por él como torero. Un torero de verdad. Un torero genial, con un gran concepto y una forma de torear que me llena por su sensibilidad. Un torero completo y con una personalidad fuerte, muy acusada y que ha marcado una época en el torero.”
La temporada pasada marcó un antes y un después en su carrera.
“Fue una satisfacción haber podido estar en todas las ferias y en todas las plazas importantes. Es muy bonito verse anunciado en ellas, es por lo que todos soñamos cuando empezamos. Es una felicidad, pero también una gran responsabilidad. Es muy bonito, ya que te lo has ganado en la plaza, pero luego hay que dar la cara y en esos sitios no es fácil, exige mucho.”
Y las ilusiones y objetivos de aquí en adelante.
“Quiero triunfar, ser figura del toreo. Y estar bien las más veces posibles. En cualquier plaza, ya que todos los aficionados son dignos de respeto y de que nos entreguemos los toreros. Pero tengo tres objetivos básicos. Uno Madrid, donde ya he abierto la puerta grande, pero me gustaría dar otro zambombazo. Luego Sevilla, por su sensibilidad. Allí en 2019 estuve bien con la corrida de Victorino y es una plaza en la que también me gustaría entrar. Y, cómo no, quiero confirmar en la Monumental de México. Un marco incomparable, donde me gustaría hacer el paseíllo y poder expresar lo que llevo dentro.”









