Ayer tuvo efecto el sepelio de los restos mortales del malogrado Iván Fandiño, a quien el mundo del toro despidió con emoción y orgullo.
Cientos de personas, primero en el tanatorio de Amurrio (Álava), donde fueron trasladados sus restos mortales, y después en la iglesia de Santa María de Orduña, donde se ofició el funeral, quisieron estar presentes para dar su último adiós a Iván Fandiño.
Entre tanta gente también hubo, naturalmente, muchos toreros: Curro Díaz, Enrique Ponce, El Fandi, Espartaco, Pepín Liria, Javier Conde, José Tomás, El Juli, El Soro, Paco Ureña… fueron algunos de los que se acercaron hasta el tanatorio, ante una destacada presencia de medios de comunicación, mientras continuaba un goteo constante de coronas y ramos de flores.
Espartaco, ha alabado la “grandeza” y “seriedad” del torero vizcaíno, y ha añadido que “esté donde esté” se merece que “lo saquen por la puerta grande porque ha sido un hombre grande”, mientras que Enrique Ponce ha destacado “el sentido de la pureza” que Fandiño tenía “en todas sus formas, desde con el capote hasta con la espada”, y ha puesto en valor las “muchísimas cosas” que ha aportado la mundo de la tauromaquia: “Se ha ido uno de los grandes de los últimos diez años”.









