El Palco niega un trofeo a un gran Octavio Chacón y premia, incomprensiblemente, al toro con la vuelta

Complicada y sin opciones corrida de Saltillo, Chacón debuta con importancia en San Isidro y destaca la actitud y valor de Ritter.

Madrid, 4 de Junio 2018. 28ª Feria de San Isidro. Media plaza.

Toros de Saltillo, serios, astifinos, imponentes y bien presentados. Incomprensible Vuelta al ruedo para a el primero, que tuvo transmisión y repetición por el pitón diestro; sin opciones el segundo, pitado en el arrastre; mansos y complicados en líneas generales, pitado en el arrastre el quinto. Aplaudido de salida el sexto y pitado en el arrastre.

Octavio Chacón, vuelta tras petición no concedida y ovación.

Esaú Fernández, pitos y silencio.

Sebastián Ritter, ovación en su lote.

 

Paloma Moreno.

El primero de Saltillo embistió por delante al capote de Octavio Chacón, que remató su saludó con una media torera. Lucido en varas, acudió en tres ocasiones al caballo, cayendo un punto trasero el primer puyazo en el que derribó al picador. Acudió largo al peto empleándose en él. Se gustó en el quite, en su remate. Comenzó por abajo, sometiéndole, mientras repetía y tuvo transmisión, a más su embestida. Chacón, firme y asentado, llegó a los tendidos sobre todo por el lado derecho, el de mejor condición. Por el izquierdo embestía descompuesto y con tendencia a colarse. Fue perdiendo recorrido en su embestida. Templado, seguro y solvente el espada, dejó una estocada un punto trasera al arrancarse el astado en el momento de la suerte. El público pidió con fuerza el trofeo para Chacón y el presidente concedió la inesperada vuelta al ruedo para el de Saltillo. Tras no concederle una oreja, saludo Una ovación antes de que el público abroncara con fuerza al palco. El cuarto le fue apretando hacia los adentros a Chacón, rajándole por la mitad el capote en un derrote, mientras se lo iba sacando hacia los medios. En el caballo no se empleó en el primer encuentro y salió huyendo del segundo. Arreó en banderillas, fue dificultando el tercio. Octavio Chacón tuvo una complicada papeleta ante un oponente sin opciones, con gran dificultad que se le fue colando en ocasiones. Lo intentó con disposición y oficio dejando una firme estocada sufriendo un derrote seco bajo la axila sin consecuencias. Fuerte ovación para el gaditano en su firme actuación en su debut en San Isidro.

A la defensiva salió el segundo, que fue midiendo su embestida a Esaú Fernández y manseando en los primeros tercios. Trasero cayó el primer puyazo; huyó hacia su querencia y acudió al caballo que guardaba la puerta, donde se dejó pegar. Embestía al paso, midiendo y pasando. Así se le vino a Ritter en un intentado quite. Se defendió en  el último puyazo. Huidizo en banderillas. En la muleta no dio opciones a Esaú, fue a más en complicado acortando su recorrido y optó por terminar pronto con él. Un pinchazo precedió a una estocada. Saltó al ruedo el quinto, buscando las tablas y suelto en los primeros compases. Cabeceó en el peto y después cayeron los puyazos traseros sin emplearse el astado. Se partió el pitón soltando la cara en varas y no lo devolvieron. apretó en banderillas acortando su recorrido. Brindis personal de Esaú, que lo intentó ante un toro que se movió en la muleta aunque sin entrega ni humillación alguna. Por el pitón diestro no tuvo recorrido y le fue midiendo y complicándose. El toro no le ayudó y le costó un mundo terminar con él, firmó no sé cuántos pinchazos sonando el segundo aviso sin colaborar el astado y poniéndose nervioso el sevillano.

El tercero permitió a Sebastián Ritter estirarse a la verónica. En varas manseó huyendo y en banderillas pasó. El colombiano planteó una firme faena en los terrenos de toriles, huidizo el astado y a más en complicado. Ritter arriesgó y aguantó la corta casi nula embestida del tercero, sin moverse entre los pitones. Firme y asentado, dejó una estocada efectiva y saludó la ovación del público. El sexto fue recibido con palmas por su presentación y se empleó más que los anteriores en el caballo saliendo suelto y sin colocar correctamente la puya. Acortó en banderillas arreando a los subalternos. Se libró Rafael González en tablas tras hacerle hilo. Se le sobrevino en la muleta y le volvió a hacer hilo, embistiéndole con violencia y alcalzándole llegando a tablas. Afortunadamente no hubo que lamentar consecuencias. Complicado y con sentido, dejó una estocada tras un pinchazo y terminó con él.