Tras tres días de calor auténticamente sahariano, el clima cambió. Dio todo un vuelco y el martes amaneció lluvioso en Algemesí. A partir de la 1:00 del mediodía, los cielos se abrieron y descargó lluvia a manta. Una gran cortina de agua durante una hora, que dejó todo anegado. Luego, aunque cambió un poco el tema, no dejo de chispear y a la hora de comenzar la novillada de la escuela anunciada, el piso estaba impracticable, por lo que, con buen criterio se decidió aplazar el festejo a otra fecha, todavía por determinar.
Pero el viajero no perdió el día. Porque si bien no hubo toros en la plaza, sí que tuvo lugar un “encierro gastronómico” de altos vuelos a mediodía. En el Parque Salvador Castell, la actividad era incesante e intensa, a pesar de la desfavorable climatología. Porque las peñas cadafaleras sí que tiraron para adelante y no suspendieron los “festivales”que tenían preparados.
Y así, uno tuvo el privilegio de poder “torear” con los entrañables amigos de la Peña “Kasidebaes”, y compartir aperitivo, almuerzo y una agradable tertulia con ellos.
El plato principal, tras unos muy serios “mejillones” fue una fideuá, con un trapío que no tenía nada que envidiar a los serios y cuajadisimos novillos que se lidiaron el día anterior con el hierro de Guadaira. Y para refrescar las resecas fauces, un buen verdejo, café y un patxarán que estuvo a la altura.
Los tres “matadores” que se encargaron del encierro fueron Fernando Moreno, Paco Plaza y Alfredo Borras. Tres figuras en lo suyo quienes se hicieron acreedores a los máximos trofeos. Un lujo.









