PALMAS
Al lleno que registró la singular plaza de Algemesi en el festejo de apertura de la feria. Y el extraordinario ambiente que se vivió tanto los tendidos como en la calle. La feria comenzó, como suele ser habitual, con la gente deseosa de pasarlo bien. La ciudad era un hervidero. Y el palenque taurino también. Un lujo.
PALMAS
A los debuts con picadores de dos alumnos de la escuela de tauromaquia de Valencia, quienes ayer ponían fin a la primera parte de su formación como toreros. Y al triunfal balance que consiguieron tanto Miguelito como Borja Collado. Ambos se abrieron un amplio crédito.
PALMAS
Para trés excelentes toreros de plata, como el picador Puchano, y los banderilleros José Arévalo y Miguel Angel García. Los tres firmaron una notable actuación, uno en el manejo de la barra de picar, y los otros dos con los garapullos. Y en el caso de García, aplaudir su torerísima modestia, cuando rehusó desmonterarse después de banderillear al quinto. Un ejemplo a seguir, sobre todo para otros compañeros quienes se quitan la montera a la mínima y muchas veces sin merecerlo.
PALMAS
A lo satisfactorio y estimulante que resulta, por lo que de siembra de afición tiene, ver la plaza llena de chiquillos en el descanso, jugueteando por la arena. Y muchos de ellos, con pequeños capotes y muletas toreando de salón.
PITOS
Para el calor sofocante que hizo toda la tarde. La plaza era un horno. Y aguantar estoicamente en los tendidos de sol, resultaba toda una heroicidad. Pero de allí no se movía nadie. Aunque luego, a más de uno le hizo falta el After Sun.
PITOS
A los antitaurinos quienes, para no perder la tradición, se concentraron a la puerta de la estación para dirigirse al recinto taurino y tratar de dar por el saco y molestar a los aficionados. Pues como dicen por ahí arriba: “Oyes, ni caso”. Ladran, luego cabalgamos.
PITOS
Al criterio que se exhibió ayer desde el palco en los cambios de tercio de banderillas. Bien está que se cumpla el reglamento, pero obligar a que se le hayan clavado cuatro banderillas al novillo antes de cambiar el tercio, a veces no tiene sentido. Sobre todo, cuando así se eternizan las lidias y se le dan a los astados más capotazos de la cuenta, lo que repercute en el tercio final. Las normas están para saberlas interpreta
PITOS
Bien está que se meriende, que haya fiesta y francachela en los descansos. Cómo no. Pero lo cierto es que a veces se hace larguísimo ese descanso. Y con ello, la duración del festejo. Ayer, sin ir más lejos, a las 7:15 de la tarde todavía no había salido el cuarto novillo.









