Sábado 10 de agosto de 2024. Plaza de toros de Utiel. Un tercio de entrada en tarde espléndida. Novillos de Ribera de Campocerrado, bien presentados, sobrados de cuajo y de juego desigual. Destacaron por su juego el cuarto y el quinto. Miguel Senent Miguelito (blanco y azabache), saludos y dos orejas. Borja Escudero (verdegay y azabache) oreja y oreja. Alejandro Chicharro (azul y oro), oreja y palmas. Entre las cuadrillas bregó con templanza al primero David Esteve. Hizo lo propio Álvaro Oliver en el segundo. Alfredo Cervantes estuvo muy oportuno en quites. Saludó tras banderillear al sexto Juan Carlos Rey. Presidió con acierto Pilar Bojo. Miguelito fue atendido a la enfermería, tras estoquear al cuarto, de un varetazo en el muslo derecho y una contusión en la zona sacroilíaca. De pronóstico reservado.
Enrique Amat, Utiel
La plaza de toros valenciana de Utiel fue escenario de la segunda de las novilladas previstas dentro del Circuito Valenciano de Novilladas organizado por la Fundación del Toro de Lidia en colaboración con Generalitat Valenciana. Visitar Utiel siempre ha sido, es y será un placer y un privilegio. Presenciar por la mañana sorteo, tomar el aperitivo en la peña taurina. Comer y hacer larga tertulia con los amigos, que en definitiva son importantes en la vida. Y luego, a la plaza de toros.
Los novillos de Ribera de Campocerrado, bien presentados y con mucho cuajo, tuvieron nobleza, pero no anduvieron sobrados de raza, ni de poder.
Bien presentado, con cuajo y romana y mucho trapío, el que abrió plaza.. Le midieron el castigo en el caballo. Áspero, rebrincado y sin acabar de emplearse, no dió facilidades. Se defendió y soltó la cara más de la cuenta. Remató en los burladeros de salida y abajo el segundo, que se dejó pegar en varas. Embistió, sin entrega pero dejándose.
También complicado, áspero, sin entrega, rajado, y a la defensiva el castaño tercero, que se dejó pegar en varas. Pero luego se paró pronto. También muy cuajado el castaño cuarto, aparatoso de cuerna y asomando las puntas. Apuntó quererse ir ya de salida, y luego renegó mucho en el peto, sin humillar y haciendo sonar los estribos y saliendose suelto. Sin embargo, rompió en la muleta y embistió con calidad, largos viajes, humillando y metiendo la cara. El castaño lombardo quinto era un toro. Serio y con mucha presencia, Protestó en el caballo, levantando la cara y sin entregárse, y derribó en la segunda entrada. Tuvo buena condición en la muleta, con fijeza, siempre pendiente del torero y obedeciendo los toques. Acabó soltando la cara y protestando, porque pedía sometimiento y mando el su matador. Y castaño y muy bien armado el cierra plaza, un astado que apuntó buena condición, pero que se rajó muy pronto.
Miguel Senent Miguelito, quien venía de cortar dos orejas en la plaza conquense de El Herrumblar y está anunciado asimismo en la feria de Blanca, manejó el capote con cadencia a su primero, frente al que quitó por gaoneras. Luego le muleteó con buen concepto, asentado y firme fuera de la rayas. Falló con las armas toricidas.
Muy espoleado, se fue a la puerta de chiqueros a saludar a porta gayola al cuarto, al que firmó una faena con sentido de la de ligazón y la colocación, basada en la mano derecha. Mató de un gran volapié del que salió aparatosamente volteado, pero que tuvo efectos fulminantes.
Borja Escudero, hijo del que fuera matador de toros Ramón Escudero, es torero de excelente, corte y sugestivos concepto y expresión en su forma de torear. Rubricó una faena más de forma que de fondo, con pinceladas de gran plasticidad a su primero, en un trabajo no terminó de coger vuelo. Mató de una estocada atravesada y un golpe de descabello.
Toreó espléndidamente con el capote al quinto con cuatro verónicas sentidas, empacadas, lujosss, rematadas con dos medias de auténtico cartel. Y luego interpretó un trasteo también por la línea del empaque, la compostura y la expresión. Con todo, el trasteo no rompió, porque el espada, más que someter, acompañó, y el novillo acabó por protestar e ir su aire. Mató de una buena estocada.
Alejandro Chicharro estuvo por encima de las complicaciones de su oponente. Lúcido y fresco, le supo buscar las vueltas con oficio, profesionalidad y sobrado de recursos. Faena de mucho fondo, profesional y sería ante un astado a contra estilo.
Y comenzó su faena de muleta con los pies dentro de la montera entre las dos rayas. Luego, ante lo rajado de su oponente, no dudó en pegarse una arrimón de órdago a la grande, pisando terrenos de compromiso y metiéndose entre los dos pitones. Responsabilidad, compromiso y valor de un torero al que se le vio muy hecho.
Foto: Litugo