Sobre la inoportuna “sorada”. Hace un par de días en estas mismas páginas publiqué un artículo titulado “El Soro protagoniza una nueva “sorada”.
Resulta que no pude estar más inoportuno. En ningún momento traté de ofender o molestar a alguien.
No ha sido nunca mi estilo, ni lo va a ser ahora.
Quise, en primer lugar, explicar que el vocablo sorada se debía a mi querido amigo Paco Ibáñez Piris. Más que un amigo a Paco lo consideré siempre como un hermano.
Paco de vez en cuando me decía “El Soro ha tornat a fer una sorá”. Y de manera jocosa se refería a algún episodio gracioso o extraño de El Soro.
Posiblemente yo en mi escrito me excediera en alguna consideración que no venía a cuento. Por ejemplo, contar lo que sucedió hace un montón de años en Foyos con motivo de un homenaje que se le tributó a Vicente.
Un amigo y colega, al que considero de mi mayor estima, me reprueba y me dice: Paco estaba fuera de contexto lo que has escrito. No le importaba a nadie referir algo que sucedió hace muchos años. No me sorprende que alguien se haya podido sentir molesto.
Insisto, me he equivocado y de humanos es rectificar.
Vicente, no te he querido ofender. Por nada del mundo lo haría.
Te he tenido siempre la máxima consideración como torero y como persona.
Yo no puedo en un momento olvidar los ratos tan agradables que hemos pasado juntos durante casi más de 40 años.
Ni puedo olvidar eso, ni tampoco tu actitud conmigo cuando sufrí un lamentable accidente en la finca de Gregorio de Jesús. Entre varias personas, y tu estabas entre ellas me sacasteis de aquella acequia inmunda e infecta, de la que salí con vida de puro milagro.
Luego tu y Eva nos llevasteis en tu coche a mi mujer y a mi hasta casa. Quisiste hasta ponerme debajo de la ducha para despojarme de las inmundicias que portaba. No hizo falta. Monique me metió en el ascensor y después de limpiarme me metió en la cama, Tal como había anunciado nuestro común amigo, el doctor en traumatología Rafael Roca, no había fractura alguna, únicamente el palizón que supuso la caída en la maldita acequia
Yo no `puedo olvidar eso, Vicente.
Como tu tampoco puedes olvidar que siempre te he tratado con la máxima consideración como persona y como torero, y ambos tenemos amigos comunes que lo pueden acreditar.
Lamento profundamente que te hayas podido sentir ofendido por mi artículo sobre “soradas”.
Sabes que soy sincero en mis palabras.
Si de verdad te he ofendido, te pido perdón.
Si de verdad he podido molestar a alguno de mis buenos amigos de Foyos, igualmente les pido disculpas.
Es cuanto te quería decir.
Lo firmo y lo rubrico. Paco Picó.









