De él es el reino de los llenos. Artículo de Paco Delgado

Basta ver el nombre de José Tomás anunciado en tal cual feria para que sean legión los aficionados que peregrinan a su reclamo y llenan las arcas de las empresas a las que les ha tocado la lotería.
Pese a que han sido muchas las figuras que a lo largo de la historia de la tauromaquia han mandado en el toreo, como el caso de José Tomás no hay nada parecido. Muchos serán los llamados, decía el evangelio, pero pocos los elegidos. Y él, desde luego, lo es.
Basta ver su nombre anunciado en tal cual feria para que sean legión los aficionados -o pseudoaficionados, pero que también cuentan- que peregrinan a su reclamo y llenan las arcas de las empresas a las que les ha tocado la lotería de serles permitida la contratación de este torero que lleva camino de convertirse en fenómeno. O que ya lo es. Ha sido José Tomás, qué duda cabe, el gran revulsivo de esta feria de Hogueras que ya es historia y que ha hecho historia, provocando que a su reclamo la plaza se llenase los cinco días que duró el serial. Y más que se hubieran dado.
Siempre fue admirado el torero madrileño por esta tierra -baste recordar que debutó con picadores, en el ya lejano, ay, 1993, en Benidorm, cuando todavía se anunciaba como José Tomás Román Martín- y alguna de sus más grandes actuaciones han tenido como escenario el coso alicantino. Me acuerdo ahora de la corrida que cerró la feria de 1997, la séptima del abono, en la que junto a Luis Francisco Esplá y Paco Cervantes lidió toros de Baltasar Ibán, ahí es nada. Tuvo su lote mucho que torear y el que le correspondió en primer lugar sacó movilidad para bien y para mal. Rebrincadito y correoso no permitió a su matador que se acoplase del todo con él, y aunque lo intentó denodadamente, hubo muchos enganchones y faltó remate. Pero con el que cerró plaza y feria estuvo sensacional. Con los pies clavados a la arena compuso una verdadera sinfonía torera, llevando siempre muy largo y toreado a su oponente, rematando los muletazos muy, muy atrás y vaciando totalmente las embestidas, siempre hacia adentro y nunca aliviándose y sin desplazar en ningún momento hacia afuera al de Ibán, al que hizo también ir a más. Fue aquella una grandísima faena, con temple, ligazón y ritmo. Y argumento. Y no poca vibración, siendo sus naturales, interminables y perfectos, los mejores de cuantos se instrumentaron en aquella feria en la que también triunfaron Jesulín de Ubrique, Pepín Liria, Víctor Puerto, Vicente Barrera y sus dos compañeros de aquella tarde.
Repitió el año siguiente con los toros de Ibán, que ahora ya fueron otra cosa, sin fuerza y a la defensiva y volvió a triunfar en las ferias de de 1999 y 2000.
No volvió ya por Alicante hasta el 21 de junio de 2007, tras un prolongado descanso que le sirvió para aclarar sus ideas y renovar su concepto. Después de su reaparición en la Monumental de Barcelona, Hogueras fue su siguiente parada, anunciado junto a Ponce y Palazón con reses de Domingo Hernández. Y lo que estaba programado como un gran acontecimiento acabó en drama y a punto estuvo de hacerlo en tragedia, cuando el sexto toro y tras un descuido de los portoneros, se coló en el callejón y a punto estuvo de llegar hasta el pasillo interior del recinto, alcanzando en su carrera a un empleado de la plaza que resultó herido de mucha gravedad. El festejo, por otra parte, resultó un tostón. Los toros, de muy justa presentación, poca fuerza y menos casta, dieron para poco y José Tomás sólo dejó momentos de brillo con su primero, pero de forma aislada y sin continuidad.
Todo lo contrario que el pasado día de San Juan, donde -y también especialmente con el segundo toro de su lote- se vio a un torero majestuoso y en plena sazón, controlando la situación en todo momento y exhibiendo una perfecta colocación y un temple exquisito. Así -amén de ese poder de convocatoria que Dios le ha dado y él y su entorno han sabido explotar a la perfección- no es raro que de él sea el reino de los llenos.

Aunque nacido en Madrid y criado en Albacete, ha pasado ya más de media vida en Valencia, donde está afincado desde 1977. Socio fundador, en 1988, de la agencia de publicidad Avance D.P.S.L., sigue ejerciendo en ella como director de publicaciones y llevando el tema taurino en la misma.
Es responsable del área taurina de RNE en la Comunidad Valenciana y corresponsal del diario La Razón. Creador y director desde 1993 de Avance Taurino.

Es autor de más de setenta libros de temática taurina, entre ellos los resúmenes de las temporadas en la Comunidad Valenciana, desde 1994 hasta la actualidad; además ha escrito Historia de la tauromaquia en la Comunidad Valenciana, Una década en el ruedo, Tal día como hoy, El color en el toreo, De seda y oro, Historias de San Isidro, Historia de la plaza de toros de Alicante, Con la pata p’alante, Historia de la feria de fallas, Los toros son cultura ¡Claro que sí!, Caricatoros, Los toros en el siglo XXI, Camiserito… y las biografías de Vicente Barrera Cambra, Vicente Barrera Simó, Julián García, Maribel Atiénzar, Ivarito, Enrique Ponce o el toro Ratón…

Ha dado conferencias por toda España y comisariado y organizado exposiciones para Ayuntamientos, Diputaciones y numerosas entidades de nuestro país.

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