
Enrique Amat
Uno de ellos fue el escritor asturiano Ramón Pérez de Ayala, una de cuyas obras, titulada A.M.D.G, describía la vida de un colegio de la Compañía de Jesús en la ciudad de Oviedo de primeros de siglo. Pérez de Ayala, poeta, ensayista, novelista y periodista, nació en esta ciudad en 1881 en el seno de una acomodada familia. Fue alumno de Leopoldo Alas Clarín en la Facultad de Derecho de Oviedo. Prolífico escritor y ensayista, ingresó en la Real Academia Española en el año 1928. Llegó a ser embajador de España en Londres entre los años 1931 a 1936 y murió en Madrid en 1962.
Pérez de Ayala fue, entre otras cosas, un gran amigo del matador de toros Juan Belmonte, a quien admiraba en grado sumo. Asimismo, fue uno de los que impulsaron y firmaron en 1904 un manifiesto en el cual se declaró al espectáculo de las corridas de toros como una de las Bellas Artes. Por otra parte, amén de publicar artículos relacionados con la fiesta de los toros en el diario ABC, firmó uno de sus libros bajo el sugerente título de Política y Toros.
En él se traza un sugestivo recorrido por la historia de las corridas de toros y se profundiza en la naturaleza y significación del espectáculo taurino, sin que falte una componente crítica al mismo. Realizó en él una de las más serias y concienzudas aproximaciones a la significación de las corridas de toros y su relación tanto con las artes, como con la propia idiosincrasia del pueblo español. En cierta ocasión a Pérez de Ayala le hablaron de la crueldad de la fiesta y pronunció una frase lapidaria: “Lleva usted razón, si yo fuera presidente del gobierno suprimiría las corridas de toros. Pero entre tanto que las hay, sigo asistiendo. Porque estéticamente es un espectáculo admirable y no son nocivas sino provechosas como un texto donde estudiar la psicología del pueblo español”.









