Cultura taurina-. Luis Mazzantini, el señorito loco

 

Estos días se cumple el aniversario del fallecimiento de Luis Mazzantini, un torero que triunfó en las plazas y quien fuera de ellas marcó un estilo por su carácter, su cultura y su forma de entender la vida.

Enrique Amat

Juan Miguel Sánchez Vigil y Manuel Durán Blázquez son autores de una biografía de Luis Mazzantini bajo el título El señorito loco, publicada en 1993 por la librería Gaztambide.

En la misma le retratan de la siguiente manera: “Fue uno de los diestros más carismáticos de la historia de la tauromaquia. Su personalidad, digna de estudio psicológico, rompió los moldes de una profesión apegada a la tradición desde sus orígenes. El calificativo de revolucionario, tantas veces empleado por historiadores y periodistas, no solo es aplicable a su toreo sino también al comportamiento social del personaje”.

Los autores recogen una frase del propio Mazzantini: “Me llamaban el señorito loco porque creían una locura que un muchachito que no pertenecía a las más humildes capas sociales, que había estudiado, que no se había curtido al sol de los caminos y dehesas, en el dramático calvario del hambre y del dolor, se dedicara al toreo”.

Luis Mazzantini Eguía nació en Elgóibar en 1856, de madre vasca y padre italiano, un ingeniero que construía ferrocarriles en España. Estudió en colegios de pago, vivió unos años en Italia -hablaba español, italiano y francés- y volvió a España durante el reinado de Amadeo de Saboya.

Fue jefe de estación en Santa Olalla, en la provincia de Toledo e intentó ser cantante. Al darse cuenta de que no tenía talento, decidió ser matador de toros, afirmando. “En este país de los prosaicos garbanzos no se puede ser más que dos cosas: o tenor del Teatro Real o matador de toros”.

Tras participar en mojigangas y novilladas tomó la alternativa en Sevilla el 13 de abril de 1884, con Frascuelo como padrino de la ceremonia, que le cedió el toro Costurero, de José Antonio Adalid. Lagartijo le confirmó el doctorado en Madrid el siguiente 29 de mayo, al cederle el toro Morito, de Murube.

La fama de Mazzantini como torero se combinaba con su heterodoxia en el vestir y en las maneras de comportarse fuera del ruedo. Según Vigil y Durán, “fue un revolucionario en forma y fondo. Casi nunca vistió de corto, algo imperdonable para los antiguos, ni soñó con terminar sus días en un cortijo. Había algo más profundo, la ruptura con los tópicos del pueblo: el flamenco, el baile, la taberna y las juergas en torno al vino”.

Mazzantini tuvo el gesto valiente de enfrentarse con Guerrita, quien por entonces mandaba de la fiesta, sino con la mayoría de los ganaderos. Y es que por  entonces eran estos quienes determinaban el orden de lidia de sus reses.

Gracias al espada guipuzcoano, se impuso el sorteo y asimismo consiguió subir los honorarios a sus compañeros. 

Fuera de las plazas se negaba a vestir el típico traje corto de los coletudos, y muchas veces se enfundó el frac o esmoquin. También participaba en tertulias literarias o iba a la ópera, a la que era muy aficionado. 

Se mantuvo en la primera fila cerca de veinte años, y, ya mermado de facultades, toreó su última corrida el 8 de marzo de 1905 en Guatemala. En España había puesto fin a su carrera el 19 de septiembre de 1904 en Santa Olalla, la misma localidad en la que fue jefe de estación.

En Madrid actuó por última vez el 4 de octubre de 1903, junto a Quinito y ante toros de Bañuelos. Como matador de toros en Europa toreó novecientas ochenta y seis corridas, a las que hay que sumar las ochenta y siete en que intervino en América y las ciento once novilladas previas al doctorado. En total estoqueó tres mil ochenta y cuatro reses.

El señorito loco, tituló del libro que recoge cómo  le apodaron sus compañeros, una vez apartado de los ruedos, tuvo una vida intensa. De esta forma, fue empresario del Teatro Real (antes, mientras estaba en activo como torero, había sido empresario de la plaza de toros de Madrid), concejal del Ayuntamiento de Madrid por el Partido Conservador de Eduardo Dato, teniente de alcalde del distrito de Chamberí, diputado provincial por Navalcarnero, gobernador civil de Guadalajara y Ávila y fundador y director de la revista Adelante, dedicada a la información ferroviaria.

Según Vigil y Durán, falleció de una dolencia cardíaca a las cinco en punto de la tarde del 23 de abril de 1926. Fue  enterrado el día 25 en la sacramental de San Lorenzo de Madrid.

Nacido en Valencia en 1959. Ha desempeñado su labor en diversos medios de comunicación como Radio Nacional de España, Hoja del Lunes, EL SOL, El Toreo, Toros 92, 6 toros 6, El Taurino Gráfico, El Ruedo, La Lidia, Tendido Alto y LEVANTE EMV, aquí desde 1989 hasta 2016. Es autor de más de veinte libros de temática taurina y es comisario de la exposición permanente del Museo Taurino de Valencia. Ha pronunciado conferencias en las sedes del Instituto Cervantes de Beirut, Amman, El Cairo, Casablanca, Almaty, Sofía y los Clubs Taurinos de Londres y Nueva York.
Desde el año 2012 dirige el Foro Taurino del Casino de Agricultura de Valencia y dirige el programa Tendido 1 en Play Radio 107.7 FM.
En la actualidad es redactor en los portales Avance Taurino y Tauroimagenplus, así como en la revista de la Unión de Federaciones Taurinas de España (UFTAE) y colabora en el programa de radio “Toros con El Soro” de Intereconomía Radio y El Remolino de Ocho TV. Desde septiembre 2019 dirige el programa Tendido 1 en Play Radio 107.7 FM.