El 26 de mayo de 1975 actuaron en Las Ventas en una corrida de la Feria de San Isidro mano a mano Ruiz Miguel y Antonio José Galán ante un encierro de Alonso Moreno. Ruiz Miguel fue cogido por el tercero y Galán por el citado quinto. Como sobresaliente se anunció a un tal Julián de la Mata, un aspirante a torero y taxista que tenía por entonces 42 años (había nacido en Cehegín el 3 de junio de 1933), y quien no había tomado la alternativa

Enrique Amat
Ello dio pie a que se replantease el tema de los sobresalientes y las empresas se esmerasen más en la elección de los mismos, buscando gente capacitada.
No nos vamos a adentrar aquí en este debate, sino a hacernos eco de una obra de teatro. Y es que en 1905 se estrenó un sainete lírico, en la que sería la segunda incursión de Benavente en el tema taurino. Es el titulado La sobresalienta. El libreto lleva música del compositor Ruperto Chapí. La obra se desarrolla en un acto y tres cuadros. Está situada en la época de la Guerra de la Independencia, a comienzos del siglo XIX. Los protagonistas son dos toreros, dos majos de aquella época, a los cuales dos majas les hacen una broma que les sirve de escarmiento y castigo a su frivolidad y bravuconería.
El tema taurino se toca con profundidad a lo largo del desarrollo de la trama, debido a la profesión de sus dos protagonistas. Y lo más interesante es que se aprovecha la particular jerga que se utiliza en el mundo de los toros para analizar con gracejo y desparpajo las relaciones de pareja. Todo ello se expresa en una canción que se interpreta durante la representación:
El lidiar a los hombres,
y el lidiar toros
piden el mismo arte
y el mismo aplomo.
Los hay boyantes,
los hay muy claros.
Los hay muy finos,
los hay ….marrajos.
Hay que abrirse de capa
con el que acude
con muchos pies.
Y hay que saber dar largas
al que buscando el bulto,
quiere coger.
Si dos se quieren
y están de acuerdo,
entonces la estocada
resulta a un tiempo
Pero si no arranca,
hay que arrancarse
y hacer por él.
Que Costillares
para estos bichos,
buscó la suerte
del volapié.
Jacinto Benavente Martínez nació en Madrid el 12 de agosto de 1866. Uno de los grandes valores de su obra radica en la introducción de referentes europeos en la escena española. Conocía muy bien la producción escénica que se desarrollaba en el extranjero y estudió en profundidad a autores como D´Annunzio, Óscar Wilde, Maeterlinck, Ibsen y Bernard Shaw. De todos ellos tuvo influencias, que resaltaron en su teatro.
Su espíritu burlón y frívolo se puso de manifiesto en comedias como Gente conocida, La comida de las fieras y La noche del sábado. Su crítica se centraba en las clases aristocráticas y acomodadas de la sociedad, aunque siempre dentro de un tono amable,
si bien no exento de ironía. Su obra más representativa fue Los intereses creados, estrenada en 1907. Se trata de una sátira del mundo de los negocios y los intereses económicos, con claras influencias de la comedia dell´Arte italiana. El punto de vista que adopta en ella es el de un escéptico, quien desconfía profundamente de la naturaleza humana y de la sociedad.
Otra vertiente de su producción fue el drama rural, sobre todo en dos comedias como Señora Ama y La malquerida. En ellas se puede ver un teatro en consonancia con los valores de la Generación del 98. Dos dramas que se desarrollan en un clima aldeano y asfixiante. En 1912 ocupó un sillón en la Real Academia Española, y seis años más tarde consiguió un escaño del Congreso de Diputados. Obtuvo el Premio Nobel de Literatura en el año 1922 y murió en Madrid el 14 de julio de 1954.
El tema taurino también aparece tangencialmente en su comedia La gobernadora, obra en tres actos fechada en 1901. La acción refleja los días de la feria de Moraleda. Se dan cita en ella forasteros, feriantes, curiosos y toreros. Su centro son las corridas de toros programadas dentro de los festejos feriales. Destaca en su desarrollo la figura del matador Campos, persona culta y sociable, que viste de smoking y es inteligente y cosmopolita. Todo un remedo del espada guipuzcoano Luis Mazzantini y, asimismo, de Ricardo Torres Bombita. Otra figura a destacar es su picador Pimiento Rojo, un personaje tosco, maleducado y cerrado de mente.
El último acto se desarrolla en dos palcos contiguos de una plaza de toros, con el ruido de fondo del festejo. En él se comentan cosas sobre los toros, tanto a favor como en contra de los mismos. Se habla del revuelo que se formó a la llegada a la fonda El Universo de los toreros, y del hecho de que Campos cobre 6.000 pesetas por su actuación. El estreno de la obra corrió a cargo de Rosario Pino, Lola Bremón, Conchita Catalá y Francisco Morano.
Como anécdota, cabe reflejar que un día le preguntaron a don Jacinto si le gustaban los toros y respondió: “Si he de ser sincero, me gustan bastante más los toreros“.









