Ayer se cumplió el 50 aniversario del fallecimiento de Pablo Ruiz Picasso , uno de los pintores más importantes de la historia y quien, al igual que Goya y otros muchos, contribuyó a engrandecer con su arte la fiesta de los toros. En Málaga se organizó un festejo conmemorativo de este evento. Y en él Cayetano Rivera lució un singular terno picassiano.

Pablo Ruiz Picasso falleció el 8 de abril de 1973. Un genio de la pintura quien se interesó desde su infancia por el espectáculo taurino, como lo muestran sus dibujos infantiles que se conservan en el Museo Picasso de Barcelona.
El artista andaluz hizo de la relación del toro y el caballo uno de los soportes argumentales de su obra más célebre, el Guernica, en la que la agresividad del toro con el caballo en la suerte de varas se empareja con la de los presuntos culpables del conflicto bélico.
El toro y su simbología intervienen en otras muchas de sus obras, ya con la forma del Minotauro, ya bajo la silueta de una mujer torera o en la mera representación del animal.
Es, además, autor de una destacable Tauromaquia, una colección de gran altura. Una serie de 26 planchas al aguafuerte, más una a la punta seca, que fueron presentadas al público en 1959.
Otro ejemplo de su obra taurina es el cuadro titulado Corrida de Toros, fechado en 1934, en el que destaca la figura del caballo y, especialmente, su cabeza erguida en el último estertor de la muerte.
El interés de Picasso por la tauromaquia surgió como consecuencia de un viaje por España, que el artista realizó acompañado por su esposa Olga y su hijo Pablo a finales de agosto de 1934. El pintor y su familia acudieron a varias corridas de toros celebradas en plazas como las de San Sebastián, Burgos y Madrid. Tras ello, comenzó a realizar diversos grabados y cuadros inspirados en el mundo del toreo. Estas obras se caracterizan por estar centradas en el momento en que se produce la muerte del toro o la cogida del torero.
Picasso confesó en más de una ocasión que lo que más echaba en falta en su exilio francés eran las corridas de toros, aunque asistía a todas las que se celebraban en Nimes, Arles y otras plazas del sur de Francia. En ellas entabló una gran amistad con Luis Miguel Dominguín, con quien le unió una estrecha relación.
Fruto de esta amistad, el 30 de octubre de 1961 se organizó un festejo en la localidad francesa de Vallauris para celebrar su 80 cumpleaños. En él, Dominguín le brindó un astado. El cartel estaba formado, entre otros, por Luis Miguel Dominguín y Domingo Ortega. Picasso presidió el festejo, sentado entre Jacqueline Roque y Lucía Bosé. Luego hubo una fiesta en el Casino Palm–Beach de Cannes, en la que participaron Igor Markievikz, Antonio el bailarín, Nati Mistral, Paco Rabal, Rafael Alberti y Juan Antonio Bardém quienes se desplazaron a Francia exclusivamente para honrar al pintor.
Picasso y Dominguín mantuvieron una intensa relación durante quince años y colaboraron en proyectos, como el libro Toros y toreros, fechado en 1961, con ilustraciones del pintor y prólogo del torero.
Otras de sus obras de temática taurina fueron óleos como Naturaleza muerta en la cabeza de un toro (1958) y Torero (1971), y un carnet de dibujos que data de 1959. Entre estos últimos figura uno que se usó como cartel en la feria de Nimes.
Es célebre su serie sobre el Minotauro, de la que forma parte Minotauromaquia, con una famosa descoyuntada imagen del toro y El Minotauro ciego.
Y otras obras destacables son Cabeza de toro, singular escultura taurina creada por el artista malagueño conjuntando ingeniosamente el manillar y el sillín de una bicicleta, así como “Suerte de varas”, La estocada.
En otro orden de cosas, este artista sufrió una crisis en 1935 y buscó refugio espiritual en la poesía, para lo que se inspiró en lo taurino. Y entre su obra poética hay que reseñar composiciones como Lengua de fuego abanica, La corrida y Recogiendo limosnas









