Amén de la lectura de los últimos libros presentados por Avance Taurino, El mundo de Rafael Gómez Ortega El Gallo, de José-Vicente Sinisterra Gago, es otro libro de obligada lectura para todos los aficionados.

Enrique Amat
En él se traza un recorrido, no sólo por la vida de este genial torero, nacido en Madrid, aunque se le considera sevillano, sino por la de su amplia e ilustre familia. Todo ello a través de su trayectoria, no solo taurina, sino también humana y personal en un volumen de 203 páginas con fotografías en blanco y negro.
Rafael Gómez Ortega fue un torero de leyenda. Hijo de Fernando El Gallo, hermano mayor de Joselito y cuñado de Ignacio Sánchez Mejías, su singularísima personalidad no sólo dejó huella dentro de los ruedos sino también en la calle. De él se recuerdan multitud de anécdotas e historias, compartidas con relevantes personajes.
El libro trata un sinfín de temas: la relación del flamenco y el toreo en Rafael, a través de su madre Gabriela Ortega; su controvertida historia de amor con Pastora Imperio, con quien estuvo casada en un enlace que duró un suspiro; el crecimiento de su mito como torero de arte singular e irrepetible; su fraternal relación con Juan Belmonte, quien ejerció como tutor y hermano mayor de Rafael tras la muerte de Joselito en Talavera.
Se narra su dilatada carrera en los ruedos, presidida por la desigualdad y la desigualdad. Su relación con toreros como su cuñado Ignacio Sánchez Mejías o Juan Belmonte. Las alternativas a espadas como Gitanillo de Triana o los valencianos Manuel Granero y el coletudo de Foios Tomás Jiménez. Se retrata el espíritu disperso, bondadoso, imaginativo, infantil, tendente a la fabulación de Rafael, y su condición de torero cigarra, pródigo y generoso hasta la ruina. Y se analiza su psicología y de sus supersticiones, se recoge un amplio abanico de anécdotas que se le atribuyen así como un amplio abanico de opiniones.
De Rafael dijo Don Modesto: “Que pase con su pase. Con ese pase se pasa la gloria sin permiso del portero San Pedro.”
Por su parte, el poeta Gerardo Diego aseguraba: “Rafael es un éxtasis supremo de fantasía, de inventiva. En esto no hay otro igual. Pues si esto es así, que importa al cabo de una vida la cuenta de sus fracasos y que otros hayan mandado en el toreo más que él. En la suma total queda un timbre, el sonido, que solo supo batir sobre el mármol de la verdad que es el ruedo del toreo.”
Y el propio Sinisterra afirma: “Su toreo no es una tragedia épica y sostenida en el tiempo, como el de Juan Belmonte. Antes bien es un divertimento barroco, comparable a un concierto de Vivaldi, alegre y vivaz, que nos trasmite ganas de vivir. Su toreo es una comedia plácida, en la que la acción entretenida y alegre, como decía Lope de Vega, nos aleja de la tragedia. Su tauromaquia nos aparta del argumento dramático que está presente en el ruedo, y que nadie echa de menos en esos momentos en que la belleza, el ritmo y el arte fluyen de clara fuente.”
José-Vicente Sinisterra es catedrático de Química Orgánica y Farmacéutica de la UCM. Profesor invitado en diversas Universidades extranjeras, es socio de la Peña Taurina Los de José y Juan, miembro de ASABAF y de la Asociación de Bibliófilos Taurinos de España. Ha publicado otros libros de temática taurina, como los titulados:De Grana y Oro y de Catafalco y Azabache: un estudio de la personalidad de Joselito, y Cagancho: el torero de los ojos verdes.









