Con el deber cumplido

Castellón, 8 de marzo. Tercera de feria. Media entrada.

Dos toros de Peña de Francia, primero y cuarto, dos de Marca, quinto y sexto, uno de Olga Jiménez, segundo, y otro, tercero, de Hermanos García Jiménez. Conjunto muy dispar, noble y flojo.

Juan José Padilla (de azul noche y oro), vuelta al ruedo y oreja.
Juan Bautista (de verde botella y oro), ovación y ovación.
Miguel Ángel Perera (de carmelita y oro), oreja y palmas.

De las cuadrillas destacaron Rafael González, César Fernández e Ignacio Rodríguez.

Castellón. Paco Delgado

La primera corrida de la feria se tramitó con un encierro de Matilla compuesto por dos ejemplares de Peña de Francia, dos de Olga Jiménez, otro con el hierro de García Jiménez Hermanos y dos de Marca. Conjunto desigual de presencia y con muy poca fuerza, lo que condicionó definitivamente su juego.

Se enfrentó Padilla a una mole de más de 600 kilos en su primer turno. Un toro que entró al paso al caballo, dejándose pegar sin apenas enfadarse y se hizo el remolón en el segundo tercio, en el que el jerezano banderilleó con facilidad. Brindó al público correspondiendo así a la ovación que se le dedicó al deshacerse el paseíllo y cumplió un trasteo templado y suficiente a un ejemplar que aguantó más de lo esperado, perdiendo la oreja al caer la espada algo baja.
El cuarto fue más vivo de salida y animaron mucho a la gente las cuatro largas de rodillas con que la recibió Padilla, que también aprovechó ese ímpetu para lucirse en el segundo tercio. Luego la res perdió fuelle, teniendo su matador que cuidarle y llevarle con suavidad en un trasteo en el que dio mucha fiesta a la gente, yéndose de esta plaza y esta feria con el deber cumplido.

Veroniqueó con gusto y empaque Juan Bautista al segundo, al que tuvo que cuidar mucho tras los demasiados capotazos que se le dieron en los primeros tercios y su poca energía. Tan poca que en cuanto su casta le llevaba a perseguir el engaño se iba al suelo, teniendo que conformarse el diestro de Arles con un quehacer conservador y técnico pero ayuno de emoción.
El quinto fue el mejor hecho de la corrida pero ya se derrumbó al salir del caballo. Tuvo voluntad embestidora pero le faltó motor para moverla, dejando que Juan Bautista volviese a mostrar su oficio y buenas maneras es una faena en la que la brevedad fue virtud.

Manseó descaradamente en el peto el feo y desgarbado tercero, al que Miguel Angel Perera enseguida supo meter en la muleta citando de lejos y llevándole muy toreado y sometido. Le fue dando respiro para animarle y ligó sin enmendarse los muletazos en series limpias y mandonas, corrigiendo las dudas que tuvo el toro al natural hasta sacar un trasteo poderoso y firme, aguantando sin inmutarse los parones de un animal al que supo ir haciendo poco a poco y del que sacó todo.
Agarró un buen puyazo Ignacio Rodríguez al sexto, al que Perera se empeñó en torear en terrenos de mucha cercanía, protestando siempre en el de Matilla, que pidió sitio y distancia sin que finalmente hubiese sintonía entre las partes.

Aunque nacido en Madrid y criado en Albacete, ha pasado ya más de media vida en Valencia, donde está afincado desde 1977.

Socio fundador, en 1988, de la agencia de publicidad Avance D.P.S.L., sigue ejerciendo en ella como director de publicaciones y llevando el tema taurino en la misma.

Es autor de alrededor de setenta libros de temática taurina, entre ellos los resúmenes de las temporadas en la Comunidad Valenciana, desde 1994 hasta la actualidad; además ha escrito Historia de la tauromaquia en la Comunidad Valenciana, Una década en el ruedo, Tal día como hoy, El color en el toreo, De seda y oro, Historias de San Isidro, Historia de la plaza de toros de Alicante, Con la pata p’alante, Historia de la feria de fallas, Los toros son cultura ¡Claro que sí!, Caricatoros, Los toros en el siglo XXI, Camiserito… y las biografías de Vicente Barrera Cambra, Maribel Atiénzar, Ivarito, Enrique Ponce o el toro Ratón…