Los fallos con el estoque dejaron corto el marcador.
Las Ventas, 12 de octubre.
Festejo del Día de la Hispanidad.
Lleno.
Toros de Victorino Martín.
Miguel Ángel Perera, silencio tras aviso, oreja y silencio.
Emilio de Justo, ovación, ovación y oreja.
Miguel Ángel Herráiz
Foto: Plaza 1
Festejo fin de temporada con toros de Victorino Martín, serios, variados de comportamiento y con diversas opciones pero dando emoción a lo que aconteció en el ruedo. Los toreros mostraron suficiencia presenciando el público una gran tarde de toros, aunque sólo se cortara una oreja por cada uno de los intervinientes en el mano a mano entre Miguel Ángel Perera, quien lidió con oficio y maestría, y Emilio de Justo con arrojo y arrebato.
Miguel Ángel Perera tuvo un primero que embistió con temple en la muleta pero sin humillar, impidiéndole brillar con el capote. No se empleó en el caballo. Emilio de Justo se ajustó por chicuelinas en su quite. Rafael Rosa y Vicente Herrera lucieron en banderillas. Eficaz fue el trasteo con el que lo llevó al tercio para pasárselo, en un par de series por el derecho a media altura, perdiéndole terreno para ligar los muletazos. Siguió por el mismo pitón sin obligar, templando sin poder lucirse al quedársele cerca, y sin humillar, a la salida del muletazo. En su segundo cuajó poderosas verónicas ganando terreno hasta llevarle a las rayas, rematando con una media mandona de capote bajo. Empujó con fijeza en el caballo. Emilio de Justo quitó por delantales y finalizó con una acompasada media. Brindó al público. Por el derecho adelantó la muleta, templó y remató atrás. Por el izquierdo instrumentó una serie lenta, ligada, bajando la mano con un toro entregado y transmitiendo. Cerca de los medios siguió por el mismo pitón llevándolo uncido a la muleta, con lentitud, rematando con dos larguísimos pases de pecho, conectando fuertemente con el público. Mató de estoconazo concediéndosele una oreja. Su tercero fue deslucido y sin entrega en el capote. Empujó en la primera vara. Midió desarrollando peligro en banderillas. En la muleta por el izquierdo apenas colaboró, embistió con la cara alta y tuvo media arrancada. Lo intentó por el derecho, consiguió mayor acople, lo llevó despacio y pasó deslucido punteando al final del muletazo.
Emilio de Justo saludó con verónicas de buen trazo, bregó hasta los medios y al rematar con una airosa revolera cayó al albero, estando a punto estuvo de ser volteado. Fue castigado en el caballo. Juan José Domínguez saludó en banderillas. Exigente resultó el toro en el inicio con la muleta y mandón el torero quien templó con garbo y torería. Por ambos pitones midió. Tuvo escaso recorrido, no humilló, mostrándose tobillero en el tramo final del muletazo y dando emoción a la lidia. En los medios citó con firmeza, plantó los pies y cuajó meritorios muletazos a este bravo toro. Su segundo no dio opción con el capote. Empujó en la primera vara. Con la muleta las series por el derecho tuvieron desplazamiento, transmisión, calidad y valor tragando, con firmeza, frente a la encastada embestida del toro. Sufrió un volteo al pasárselo por el derecho. Una vez repuesto citó desde los medios con la izquierda dando el pecho, ligando con arrojo y dejando la pierna de salida adelantada. No estuvo acertado con el estoque. En el que cerró plaza saludó por verónicas con valentía, entrega y emoción. Brindó al público. Por el derecho se lo pasó en series largas, con recorrido y remató a pies juntos. Por el izquierdo citó de frente, lo dio todo, salieron templados, con sentimiento, desplazamiento y conectó plenamente con el público que pudo observar el gran esfuerzo del torero, mermado por el revolcón en su anterior toro. Apoteósico fue el final por doblones y trincheras. Cortó una valiosa oreja.









