Como todo se imita y todo se contagia, en un mundo tan atolondrado como el que ahora vivimos -el ejemplo catalán, con la monumental chifladura que lo impulsa y mantiene, no es lo más disparatado que nos ha sido dado contemplar en vivo y en directo...-, no escapa al dislate el mundo de la información. Y también la concerniente al mundo taurino se ve afectada por la extravagancia y el desmadre.






