Echó a andar la feria taurina de julio con la novillada anunciada dentro del a bono. El festejo ofreció temas dignos de aplauso, y también otros que merecieron muestras de desagrado. Hubo de todo, como en botica y como es normal. Y en este cuernómetro se refleja lo más destacado en ambos sentidos. Palmas * Al comienzo de la feria. Aunque ésta sea de muy corto metraje, lo cierto es que es un gusto poder volver a acudir a la plaza de toros de Valencia después de tanto tiempo. Y poder dar testimonio de la afición, en estos tiempos tan complicados para la fiesta como los que corren. * A la iniciativa de colocar sendos marcadores electrónicos encima de la Presidencia y bajo del reloj de la plaza. En ellos se trata de informar diversos aspectos: de los toros que se lidian, de los actuantes, de la banda de música y los pasodobles que se interpretan, etc... * A la lidia del subalterno valenciano Raul Martí, quien se está convirtiendo y afianzando como uno de los banderilleros jóvenes con más proyección. Templanza, colocación, y sentido de la lidia fueron los ingredientes de su destacada actuación. Y eso que no tuvo oportunidad de demostrar su maestría con los garapullos. * Al extraordinario ambiente que se vivió en la zona de las contrabarreras de los tendidos 4/5, donde se dan cita un amplio grupo de magníficos aficionados, ya habituales en todas las ferias, quienes no faltaron en esta apertura del serial. …






