CULTURA-MISCELÁNEA

HomeCULTURA-MISCELÁNEA

Más allá de la herejía Paco Villaverde Hace muchos años, recuerdo que fue en la celebración del ciento cincuenta aniversario de la plaza de Bocairente, La Serreta creo que se llama la preciosa plaza que usurpa la mitad de su espacio a la montaña, se confeccionó un cartel en el que estaba incluido José Maria Manzanares, el padre, porque después de lo de Madrid de este año el hijo ha adquirido derecho propio a portar el nombre ya legendario. Aquel día Manzanares realizó una faena increíble, por bella, pero sobre todo porque no se esperaba que a un coso de tercera categoría, por muy cuco y con solera que sea, pudieran acudir las musas al sentimiento de un torero extraordinario, pero ciertamente irregular. Sinceramente, aquel día entendí, sobre todo una cosa, que el toreo, compuesto de una materia indefinida e intangible, puede suceder en cualquier sitio, que no hay que tener prejuicios para disfrutar y sobre todo que los contextos se llenan de coherencia por sí solos sin necesidad de pertenecer a nada y sin que tengan la necesidad de volver a suceder. Aquel día titule la crónica El Templo no hace a la iglesia.

¡Vivan los toros! La verdad es que el día de hoy lo quería dedicar a descansar, después de unas jornadas intensas de trabajo, de esas que te reconcilian contigo mismo y tu capacidad personal y profesional, de las que te hacen sentir el zarpazo de la responsabilidad por coherencia entre lo que sientes, piensas y predicas. Por un sentido de la ética que está instalado en el ADN de aquellas personas que entienden que para avanzar hay que enfrentarse a la vida, a los miedos y abandonar las zonas de confort para abrir caminos, sobre sendas peligrosas, que diría Loud Red, para que otros avancen sin tener que desbrozar el camino. Como decía, sólo deseaba descansar y salí de buena mañana a caminar por los caminos de la huerta y los naranjos, que aún sin estar en flor despiden un leve aroma a azahar de vida. De una vida que empieza a no ser rentable y comienza a desaparecer paulatinamente ante otras plantaciones mas lucrativas; cosas de la vida y de la adaptación a los tiempos que no saben de poesía ni de románticas metáforas entorno a los olores sutiles, planos o profundos. Descanso obligado y reflexivo que me impone la paz que busca el espíritu alterado por la turbulencia inquieta de la creatividad buscada para alterar las cosas que pretendo sean de otra manera, para crecer, para hacer algo que no me lleve directamente a lo anteriormente explorado y anquilosado. Descansando de ideas estaba hasta que me crucé con …

En la muerte de Pacorro ‘Pacorro’ fue uno de los banderilleros más destacados de su tiempo, y actuó a las órdenes de diferentes figuras, como Manuel Cano ‘El Pireo’ al que acompañó prácticamente toda su carrera y con el apoderamiento del gran amigo de Paco, su admirado Manolo Cano, que ya le antecedió en el viaje al ruedo celestial. Membrilla también actuó en la cuadrillas de otros grandes toreros como Manolo Vázquez, ‘El Pireo’, ‘Antoñete’, Antonio Ordoñez, ‘Tinín’ o Dámaso González, en cuya cuadrilla puso fin a su carrera. Su experiencia y conocimientos las puso al servicio del mundo del toro y así pasó por las grandes casas como los Chopera o los Lozano, entre otros, y siempre leal a su Manolo Cano revivió con él tiempos pasados, en los años 90, preparando y dirigiendo al novillero cordobés, Rubén Cano “El Pireo” II. Francisco Membrilla fue el descubridor y apoderado de José Ignacio Uceda Leal, y formó parte del equipo de apoderamiento de Rafael Perea “Boni” en su temporada triunfal de San Isidro, y deJulito Aparicio. Sus últimos años, y ya contraída la grave enfermedad, volcó su esfuerzo y afecto en el matador Leonardo San Sebastián, compartiendo su encomiable empeño e ilusión con el padre del torero, su amigo del alma don Justo Polo, presidente de la Plaza de Toros de Las Ventas. Este fue el último sueño de Pacorro. Quizás haya sido esta la última etapa feliz de nuestro querido amigo Paco, y de la que podemos dar fe …

El maestro. por Paco Villaverde.   Ya volví de Madrid donde estuve para asistir a una corrida de toros y no fui solo desde Valencia, era el día de Valencia en San Isidro, dos toreros valencianos pisaban el ruedo venteño, con veintisiete años de diferencia, aspecto este que dice mucho de la renovación o por lo menos del intento de renovación de la secular torería valenciana. No fueron pocos los aficionados de "La Terreta" que vi en los pasillos y tendidos de la plaza, y en el callejón ya vi también a nuestros nuevos políticos de La Diputación, me parece muy bien que asistieran, era el día de Valencia en Madrid y el apoyo debe de ser incondicional. Ahora si alguien me pregunta quien pagó el viaje de los políticos, tengo que decir que no los sé, pero a mi no me parecería mal que lo pagara la Diputación; era el día de Valencia en Las Ventas, tenemos que acostumbrarnos a que si queremos que nuestros políticos nos apoyen en momentos importantes estos vayan y vayan con gastos de representación. A mi me parece muy bien, lo mismo de bien que cuando lo hacían los anteriores diputados, aunque fueran sin asesor. Tienen que estar. La corrida fue del Puerto de San Lorenzo (Atanasio- Lisardo, o lo que es lo mismo Conde de La Corte- Murube) este aspecto ha pasado un poco desapercibido, o por lo menos yo no lo he detectado en los medios y mentiremos de aficionados. Ponce se …

  • 1
  • 397
COLOCA AQUÍ TU PUBLICIDAD

PÍDENOS PRESUPUESTO