El anuncio de los carteles de la feria fallera de 1982, cuya organización siguió corriendo a cargo de la sociedad integrada por los hermanos José y Manolo Flores Camará y Pedro Martínez Pedrés, con Emilio Miranda en funciones de gerente, causó una gran expectación entre los aficionados valencianos. Y es que el ciclo se planificó alrededor de la figura de Vicente Ruiz El Soro. Un novillero de Foios surgido de la huerta valenciana, quien había comenzado su carrera en los ruedos apenas hacía tres años y cuya alternativa se anunciaba para el día de la apertura del abono. A Vicente, apoderado por la propia empresa, se incluyó en tres de los festejos feriales y se convirtió de esta manera en el auténtico protagonista del abono. Un ciclo, el de aquel año 1982, que no fue demasiado extenso en cuanto al número de festejos, ya que se vio compuesto finalmente por cinco corridas de toros, dos novilladas picadas y un festejo de rejones, pero que resultó intenso en su contenido. Junto al triplete de comparecencias de Vicente, Dámaso González se anunciaba en dos tardes, y el resto de la torería andante a actuación por cabeza. En estas Fallas comenzó una temporada al final de la cual se retiraría Paco Camino de los ruedos, y en la que seguían en la brecha los dos ilustres veteranos reaparecidos el año anterior, Antonio Chenel Antoñete y Manolo Vázquez, quienes habían cumplido breves pero intensas y triunfales campañas el año anterior. Un año aquel …






