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Tras la suspensión, el aplazamiento o lo que al final resulte tanto de la feria taurina de fallas, como la de la Magdalena de Castellón, la francesa de Arles, y lo que pueda venir por culpa de este coronavirus, al aficionado le queda el consuelo de poder refugiarse en la literatura taurina. Enrique Amat   Estos días, en la Gran Vía Marqués del Turia de Valencia se puede visitar la Feria del libro antiguo y de ocasión. Y si uno bucea en sus casetas, puede encontrar interesantes obras. Una de ellas, es el libro titulado “1 de mayo de 1954”, obra del polifacético escritor francés Jean Cocteau. Este escritor viajó a España y se aficionó a los toros en una corrida celebrada en Sevilla el 1 de mayo de 1954. En ella el matador de toros madrileño Dámaso Gómez le brindó un toro, y aquello acabó de envenenarle en la fiesta.  Ese baile mortal toro-torero que le deslumbró. De ahí nace el título de esta obra, que contiene un amplio abanico de reflexiones sobre los toros. Esta incorpora comentarios y estampas sobre la España tradicional de la época. Destacan las páginas tituladas Homenaje a Manolete, un poema con un texto sobre Linares que son un lujo para el lector. “La corrida del 1 de mayo” es, por otra parte, una antología de citas de recuerdo a grandes personajes que han forjado el alma europea, pasados por el tamiz de España. En sus páginas se desarrolla una intensa reflexión sobre España en la que, partiendo de su animal simbólico, el toro, desarrolla el punto de …

El día 1 de marzo, y con la celebración de la primera máscletá de las fallas, se dió el pistoletazo de salida a la feria taurina fallera. Aunque ésta comenzará oficialmente el próximo domingo, día 8 de marzo, con una novillada con participación de los alumnos de las escuelas de tauromaquia, el ambiente taurino ya está cogiendo velocidad. Al margen de conferencias y actos diversos que se están celebrando estos dias, se preparan exposiciones, tanto en la misma plaza de toros, como en Tinto y Oro con carteles de Vic Fezensac y cuadros de Susana Zaragoza y en el Casino de Agricultura, con obras del artista segoviano Alfonso Rey. En medio de todo ello, la ensolerada peña taurina Los Machacos, con la hospitalidad del grupo AGDOJAVI, abre sus puertas cada medio día en la máscletá, en su balcón del ayuntamiento donde se echa de menos a Jaime Sanz, el magnífico antitrión del balcón. Tampoco pudieron estar ayer, por obligaciones inherentes a sus cargos, ni Vicente Sanz, Manolo Carrion, Juan Mompó, ni su presidente, el ínclito y nunca bien ponderado Mariano Tomás Benítez. Pero no faltaron Carmelo Coll, quien triunfó con su excelsa gastronomía ni Marcelino Belenguer como impagable maestro de ceremonias, ni Javier Mompo. Ya están aquí las fallas. Que brille el sol, que embistan los toros, que no se haga presente el Coronavirus. Y que Dios reparta suerte.

  El matador de toros sevillano Emilio Muñoz, cuyo aniversario de alternativa en Valencia se conmemora el próximo 11 de marzo, hizo una incursión en el mundo del cine. Enrique Amat   Lo hizo en la película titulada Muerte en Granada, estrenada en 1997 y obra del director de Puerto Rico Marcos Zurinaga, es una cinta sobre el poeta Federico García Lorca que se desenvuelve a medio camino entre el thriller y la tragedia psicológica. Ricardo, el protagonista, investiga el asesinato del poeta, y es un joven obsesionado por dilucidar la verdad de un crimen tan injusto como violento. Sus antagonistas son el coronel Aguirre y el padre de Ricardo (Edward James Olmos). La acción se sitúa en España, año 1936. Los jóvenes Ricardo Fernández (Naím Thomas) y Jorge Aguirre (Gonzalo Penche) son dos fieles seguidores de la obra del poeta granadino Federico García Lorca (Andy García). Ricardo conoce a Federico cuando presenta en Madrid su obra Yerma, y el célebre poeta se despide de él con un "no me olvides". Pasados ocho años, Ricardo, que ya ha cumplido los 31 (Esai Morales), trabaja como periodista en San Juan de Puerto Rico, pero no ha conseguido olvidar el asesinato de Lorca, ocurrido al comienzo de la Guerra Civil. Decidido a averiguar la identidad del responsable del crimen, vuelve a España. Ricardo hace caso omiso de las amenazas y las palizas que recibe y sigue empeñado en descubrir al asesino, ni siquiera se da por vencido cuando lo llevan a la …

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