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Espero no descubrir nada nuevo al afirmar que la sociedad está sumida en una crisis sanitaria y económica cuyo alcance es inimaginable en este momento. Al sufrimiento e inquietud de la población por el confinamiento y el miedo al contagio se añade inevitablemente la incertidumbre de saber que sucederá a corto y medio plazo con nuestros puestos de trabajo y cuándo podremos recuperar nuestra vida anterior.

  Estos días se cumple el aniversario del fallecimiento de Luis Mazzantini, un torero que triunfó en las plazas y quien fuera de ellas marcó un estilo por su carácter, su cultura y su forma de entender la vida. Enrique Amat Juan Miguel Sánchez Vigil y Manuel Durán Blázquez son autores de una biografía de Luis Mazzantini bajo el título El señorito loco, publicada en 1993 por la librería Gaztambide. En la misma le retratan de la siguiente manera: “Fue uno de los diestros más carismáticos de la historia de la tauromaquia. Su personalidad, digna de estudio psicológico, rompió los moldes de una profesión apegada a la tradición desde sus orígenes. El calificativo de revolucionario, tantas veces empleado por historiadores y periodistas, no solo es aplicable a su toreo sino también al comportamiento social del personaje”. Los autores recogen una frase del propio Mazzantini: “Me llamaban el señorito loco porque creían una locura que un muchachito que no pertenecía a las más humildes capas sociales, que había estudiado, que no se había curtido al sol de los caminos y dehesas, en el dramático calvario del hambre y del dolor, se dedicara al toreo”. Luis Mazzantini Eguía nació en Elgóibar en 1856, de madre vasca y padre italiano, un ingeniero que construía ferrocarriles en España. Estudió en colegios de pago, vivió unos años en Italia -hablaba español, italiano y francés- y volvió a España durante el reinado de Amadeo de Saboya. Fue jefe de estación en Santa Olalla, en la provincia de Toledo e intentó ser cantante. Al darse cuenta …

La suspensión estos días de las fiestas de San Fermín trae al recuerdo al escritor estadounidense Ernest Hemingway, quien con sus novelas y reportajes popularizó estas fiestas pamplonesas por todos los rincones del mundo. No habrá Sanfermines, y el aficionado deberá matar la afición con la lectura de una de las obras que contribuyeron a universalizar estas fiestas. Enrique Amat La tauromaquia estuvo presente en muchas de las obras de este singular, polémico y polifacético escritor. Así sucede en Fiesta, su primera novela larga, editada en 1927. Tal vez la más cuidada y para gran parte de la crítica, la mejor de todas. Encarnado en uno de los protagonistas, Robert Cohn, Hemingway es el eje central de una historia donde  juegan un papel protagonista las fiestas de San Fermín y un matador de toros. En la ficción, Pedro Romero, quien estaba inspirado en la figura de Cayetano Ordóñez Niño de la Palma, con quien al escritor le unía una gran amistad. Su argumento narra la historia del viaje a Pamplona de un grupo de americanos e ingleses exiliados en París en los años veinte, y el reencuentro entre Brett Ashley y Jake Barnes, quienes durante la guerra vivieron una intensa relación. Es una novela donde España aparece como un país exótico, lleno de folclore, flamenco, mujeres, toros, vino y diversión. Todo aquello que deslumbró a este escritor americano durante sus visitas a nuestro país. Por eso, más de ochenta años después de publicada, Fiesta sigue siendo una obra de culto. Todo un misterio literario que propició que las …

  El confinamiento casero al que nos sigue teniendo sometidos este estado de alarma provocado por el Coronavirus, da la oportunidad a los aficionados a que sigan dedicando tiempo a la cultura taurina. Libros y películas pueden contribuir a llenar estas horas de ocio y a que los aficionados maten el gusanillo, ya que no se pueden sentar en los tendidos de las plazas de toros. Enrique Amat   Y una buena película es Tú solo, dirigida por Teo Escamilla en el año 1984. Su punto de partida eran los avatares de un grupo de aspirantes a toreros, alumnos pertenecientes a la escuela de Tauromaquia de Madrid, en la que comienzan a dar sus primeros pasos en el toreo. El film marcó un hito, tanto por lo que se refiere al tratamiento de los toros en el cine como por la originalidad de sus planteamientos y el carácter, mitad documental, mitad ficción del mismo. Le concedieron la mención especial al Mejor Director Novel en el Festival de Cine de San Sebastián en el año 1984. Estaba protagonizado por unos jovencísimos alumnos aspirantes a toreros, los cuales con el transcurso del tiempo siguieron muy distinta suerte en su devenir profesional por los ruedos. Algunos llegaron a figuras, como José Miguel Arroyo Joselito. Otros consiguieron llegar a tomar la alternativa y tuvieron cierto éxito como matadores, tales como Lucio Sandín. Algunos acabarían destacando luego como excelentes subalternos tras fracasar en su intento de ser jefes de filas, como los casos de José Antonio Carretero, …

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